Oración del día
Oración del Lunes 17 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de lunes vengo a Ti con la misma pregunta de aquel joven que se acercó buscando algo más para su vida. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces cumplo con lo que debo y sin embargo siento un vacío por dentro, como si algo esencial me faltara todavía. Y hoy quiero preguntarte con sinceridad qué es eso que aún me falta, y tener la valentía de escuchar tu respuesta. Sé, mi Señor, que no te conformas con que cumpla normas, sino que quieres mi corazón entero y sin reservas.
Hoy escucho en el Evangelio cómo aquel hombre te dijo que había guardado todos los mandamientos desde joven, y luego preguntó: "¿Qué me falta?". Y me estremece tu respuesta, mi Señor, porque le pediste soltar aquello a lo que estaba aferrado, y él se marchó triste, porque era muy rico. No le reprochaste nada, sino que lo miraste con amor y le ofreciste algo más grande de lo que él podía imaginar. Y comprendo que cada uno tiene su propia riqueza que le cuesta soltar: para unos será el dinero, para otros el orgullo, los miedos o las seguridades de siempre. Porque el problema no es tener, sino ser poseído por aquello que ocupa el lugar que solo Tú mereces. Y me consuela saber que no me pides lo que no puedo dar, sino que vas pidiéndome poco a poco lo que me tiene atado.
Hoy te pido, mi Dios, la libertad de soltar lo que me impide seguirte con el corazón ligero. Te suplico que me muestres con delicadeza qué es eso que aún retengo y que me ayudes a entregártelo sin miedo. Y que nunca me vaya triste de tu presencia, sino que responda a tu llamada con alegría y confianza. Recuérdame que Tú no vienes a quitarme la alegría, sino a librarme de lo que me impide alcanzarla del todo. Te pido también por los que buscan sentido y no lo encuentran, por los jóvenes que se preguntan qué hacer con su vida, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que rezan por el futuro de sus hijos. Que ninguno se conforme con menos de lo que Tú ofreces, porque SOLO en Ti se encuentra el tesoro que no se acaba. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo aquello que más me cuesta entregar.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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