Oración del día
Oración del Domingo 16 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de domingo, día del Señor, vengo a Ti dándote gracias porque en tu casa hay lugar para todos, sin excepción. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces divido a las personas entre los de dentro y los de fuera, entre los que merecen y los que no, olvidando que solo Tú conoces cada corazón. Y hoy, en este día en que la Iglesia se reúne para alabarte, quiero pedirte un corazón ancho como el tuyo, que no ponga fronteras a tu misericordia. Sé, mi Señor, que tu casa es casa de oración para todos los pueblos, y que nadie queda descartado de tu amor.
Hoy escucho en el Evangelio cómo una mujer extranjera, que no pertenecía al pueblo elegido, se atrevió a acercarse a Ti gritando: "Ten compasión de mí, Señor". Y me admira que ni el silencio ni la distancia la detuvieran, y que con una humildad desarmante te dijera que también los perritos comen las migajas que caen de la mesa. Entonces Tú, conmovido, le respondiste: "Mujer, qué grande es tu fe, que se cumpla lo que deseas", y su hija quedó curada al instante. Porque en Ti la fe pesa más que el origen, y el amor rompe todas las barreras que los hombres levantamos. Y así muestras que tu salvación estaba destinada desde siempre a todas las naciones. Cuánto me enseña esta mujer, mi Señor, que no se ofendió ni se marchó dolida, sino que confió hasta el final en tu bondad.
Hoy te pido, mi Dios, en este domingo, que ensanches mi corazón para acoger sin prejuicios a quien es distinto de mí. Te suplico que me libres de mirar por encima del hombro a nadie, recordando que yo también vivo de tus migajas y de tu bondad. Y dame la audacia de aquella mujer para insistir ante Ti por los que amo, sin desanimarme nunca. Que mi casa y mi parroquia sean lugares donde todos se sientan recibidos, sobre todo los que llegan heridos o de lejos. Te pido también por los que se sienten fuera de la Iglesia, por los alejados, por los migrantes, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que suplican por sus hijos. Que todos encuentren un lugar en tu mesa, porque para Ti NADIE es extranjero cuando se acerca con fe. En tus manos pongo este domingo, mi Señor, y en tus manos pongo mi corazón para que lo hagas más grande.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

Evangelio del díaCon su reflexión
Santo RosarioLos misterios de hoy