Oración del día

Oración del Sábado 15 de agosto

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de sábado, en este día glorioso en que la Iglesia celebra la Asunción de la Virgen María, vengo a Ti con el corazón lleno de alegría. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces miro mi vida y la siento pequeña y frágil, sin imaginar el destino de gloria al que nos has llamado. Y hoy, contemplando a tu Madre llevada en cuerpo y alma al cielo, se me llena el alma de esperanza, porque en ella veo adónde quieres llevarnos a todos. Gracias, mi Señor, por haber querido darnos una Madre así, la primera en creer y la primera en alcanzar la meta.

Hoy escucho en el Evangelio cómo María se puso en camino de prisa hacia la montaña para servir a su prima, y cómo Isabel exclamó llena del Espíritu: "¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!". Y me conmueve que, siendo Madre de mi Señor, no se quedara mirándose a sí misma, sino que corriera a servir con sencillez a quien la necesitaba. Entonces ella cantó aquel himno hermoso, proclamando la grandeza del Señor porque ha mirado la humildad de su esclava. Y dijo que Dios derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, y que a los hambrientos los colma de bienes. Porque en María se cumple lo que Tú prometes a todos los pequeños: que el último lugar acaba siendo el primero en tu reino.

Hoy te pido, mi Dios, en esta solemnidad, la fe sencilla de María, que creyó y por eso fue llamada bienaventurada. Te suplico que su Asunción sostenga mi esperanza en la vida eterna y me recuerde que mi cuerpo cansado está llamado también a la gloria. Y dame su corazón servicial, capaz de ponerse en camino de prisa hacia quien me necesita. Por intercesión de la Virgen asunta al cielo, Madre y Reina nuestra, te pido por los enfermos, por los moribundos, por los ancianos que esperan el encuentro contigo y por las madres que se gastan por sus hijos. Que ninguno pierda de vista el cielo, porque a NADIE que camina de la mano de María le falta el auxilio en la hora decisiva. En tus manos pongo este día de fiesta, mi Señor, y de la mano de tu Madre pongo ante Ti toda mi esperanza.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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