Oración del día

Oración del Viernes 14 de agosto

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de viernes, en este día en que la Iglesia recuerda a san Maximiliano María Kolbe, vengo a Ti pidiéndote aprender a amar hasta el final. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces mi amor se cansa pronto, cuántas veces quiero recibir más de lo que doy y me rindo cuando amar se vuelve cuesta arriba. Y hoy, mirando a aquel sacerdote que ofreció su vida para salvar a un padre de familia, quiero pedirte un corazón capaz de darse sin medida. Sé, mi Señor, que el amor verdadero no se mide por lo que siente, sino por lo que es capaz de sostener y de entregar.

Hoy escucho en el Evangelio cómo recuerdas el designio original del Padre sobre el amor humano, cuando dices: "Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre". Y comprendo, mi Señor, que Tú no vienes a cargarnos con pesos imposibles, sino a devolvernos la belleza de un amor fiel, que se cuida y se perdona cada día. Tú mismo reconoces la dureza de nuestro corazón y no te alejas por eso, sino que ofreces tu gracia para sanarlo. Porque sabes que amar así no se consigue solo con buena voluntad, sino con tu ayuda constante. Y a quien camina con heridas en su historia no lo despides, sino que le sales al encuentro con la misma ternura de siempre. Qué grande es tu amor, mi Señor, que nos propone lo más hermoso sin dejar nunca de comprender nuestra fragilidad.

Hoy te pido, mi Dios, por todos los matrimonios, para que sepan quererse con paciencia, hablarse con respeto y perdonarse pronto. Te suplico por los que atraviesan momentos difíciles en su hogar, por los que se sienten solos aunque estén acompañados y por los que cargan heridas antiguas en el corazón. Y dame, como a san Maximiliano, la generosidad de pensar primero en el otro, aunque me cueste. Te pido también por las familias, por los hijos que sufren, por las que han quedado solas después de una vida entera de amor, por quienes viven una separación que no buscaron, por los enfermos, por los ancianos que llevan años de fidelidad callada y por las madres que sostienen su casa con amor. Que a ninguno le falte tu consuelo, porque tu misericordia SIEMPRE acompaña a quien te busca en medio de sus heridas. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo a mi familia para que Tú la cuides.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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