Oración del día

Oración del Jueves 13 de agosto

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de jueves vengo a Ti con esas heridas antiguas que todavía me cuesta soltar y con los perdones que aún no he sabido dar. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces digo que perdono pero guardo la cuenta por dentro, cuántas veces el rencor se me queda enredado en el corazón. Y hoy quiero pedirte la gracia de perdonar de verdad, no de labios para afuera sino desde lo hondo, como Tú me perdonas a mí. Sé, mi Señor, que perdonar no es fingir que nada dolió, sino decidir que ese dolor ya no gobierne mi vida.

Hoy escucho en el Evangelio cómo Pedro te pregunta cuántas veces debe perdonar, si hasta siete veces, y Tú le respondes: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete". Y me estremece la parábola de aquel siervo a quien su señor le perdonó una deuda inmensa, y que al salir no supo perdonar la pequeña deuda de su compañero. Porque me hace ver, mi Señor, la desproporción entre lo mucho que Tú me has perdonado y lo poco que a mí me cuesta perdonar. Y me pides al final que perdone a mi hermano de corazón, no por obligación sino por gratitud. Cuanto más consciente soy de tu misericordia conmigo, más libre me vuelvo para dejar ir las ofensas. Y entiendo que el rencor no castiga al que me hirió, sino que me encadena a mí, robándome la paz que Tú quieres darme.

Hoy te pido, mi Dios, un corazón capaz de perdonar setenta veces siete, sin llevar cuentas ni guardar rencores. Te suplico que sanes las heridas que aún duelen y que me des paz con las personas que me han hecho daño. Y dame también la humildad de pedir perdón cuando el que ha herido he sido yo. Te pido por las familias rotas por un agravio, por los que cargan resentimientos de años, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que perdonan una y otra vez a sus hijos. Que a ninguno le falte la libertad del perdón, porque quien perdona NUNCA sale perdiendo, sino que gana la paz. Y si alguna herida es demasiado honda para sanar de golpe, dame al menos el deseo de perdonar y ve Tú haciendo el resto. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mis rencores para que Tú los deshagas con tu amor.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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