Oración del día
Oración del Martes 11 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de martes, en este día en que la Iglesia recuerda a santa Clara de Asís, vengo a Ti pidiéndote un corazón sencillo como el de un niño. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me creo importante y me lleno de pretensiones, olvidando que ante Ti soy pequeño y todo lo he recibido de tu mano. Y hoy, mirando a aquella mujer que lo dejó todo por seguirte en pobreza y alegría, quiero pedirte esa libertad de los que no necesitan aparentar. Sé, mi Señor, que Tú no mides como mide el mundo, y que los últimos y los pequeños ocupan el primer lugar en tu corazón.
Hoy escucho en el Evangelio cómo, ante la pregunta de quién es el más importante, llamaste a un niño, lo pusiste en medio y dijiste: "El que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos". Y me interpela, mi Señor, porque tantas veces busco reconocimiento cuando Tú me pides sencillez y confianza. Y añades una advertencia llena de ternura, pidiéndome que no desprecie a ninguno de estos pequeños, porque sus ángeles ven continuamente el rostro del Padre. Y me hablas del pastor que deja las noventa y nueve para ir a buscar la que se perdió, y de la alegría inmensa cuando la encuentra. Porque el Padre no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños, y esa certeza me llena de paz.
Hoy te pido, mi Dios, la humildad de hacerme pequeño, de reconocer que te necesito y de fiarme de Ti como un niño se fía de su madre. Te suplico que me libres de despreciar a nadie, sobre todo a los que el mundo considera insignificantes. Y dame, como a santa Clara, un corazón alegre y libre, que no ponga su seguridad en las cosas sino en Ti. Te pido también por los niños, por los que sufren abandono, por los enfermos, por los ancianos que se sienten un estorbo y por las madres que cuidan sin descanso a los más frágiles. Que ninguno se pierda, porque Tú SIEMPRE sales a buscar a quien se ha alejado de tu rebaño. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi pequeñez para que Tú la hagas grande.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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