Oración del día

Oración del Lunes 10 de agosto

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de lunes, en este día en que la Iglesia celebra al mártir san Lorenzo, vengo a Ti pidiéndote un corazón generoso que sepa darse. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me guardo para mí mis fuerzas, mi tiempo y mis bienes, temiendo que si doy me quedaré sin nada. Y hoy, mirando a aquel diácono que repartió entre los pobres los bienes de la Iglesia y los llamó su verdadero tesoro, quiero aprender a mirar como Tú miras. Sé, mi Señor, que solo lo que se entrega da fruto, y que lo que se guarda con miedo termina secándose entre las manos.

Hoy escucho en el Evangelio esa imagen tan sencilla y tan honda con que me hablas: "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto". Y comprendo, mi Señor, que no me pides despreciarme ni maltratarme, sino salir de mí mismo para amar y servir, que es donde la vida se vuelve fecunda. Tú mismo fuiste ese grano que se entregó del todo, y de tu entrega nació la vida para el mundo entero. Y me prometes que quien te sirve estará donde Tú estés, y que el Padre lo honrará, porque nada de lo dado por amor se pierde. Así también san Lorenzo, dándose sin reservas, encontró la vida que no se acaba. Qué distinto sería mi corazón si midiera mi riqueza no por lo que guardo, sino por lo que soy capaz de repartir.

Hoy te pido, mi Dios, la generosidad de dar sin calcular, de compartir el pan, el tiempo y el consuelo con quien lo necesita. Te suplico que me libres del miedo a quedarme corto, confiando en que Tú devuelves multiplicado lo que se reparte. Y dame los ojos de san Lorenzo para descubrir en los pobres el verdadero tesoro de tu Iglesia. Te pido también por los que sirven a los más necesitados, por los enfermos, por los ancianos olvidados, por las madres que se privan por sus hijos y por quienes hoy pasan hambre. Que ninguno se sienta descartado, porque para Ti TODO el que se entrega por amor queda para siempre en tu memoria. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi vida como semilla para que dé fruto.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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