Oración del día
Oración del Viernes 7 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de viernes vengo a Ti preguntándome de verdad qué es lo que más vale en mi vida y en qué estoy gastando mis días. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces corro detrás de cosas que se acaban, cuánto tiempo invierto en asegurar lo material y qué poco en cuidar mi alma. Hoy quiero detenerme ante Ti y poner en orden mis prioridades, sabiendo que un día tendré que dejarlo todo menos lo que haya amado de verdad. Sé, mi Señor, que Tú no me pides renunciar a vivir, sino vivir para lo que no se pierde.
Hoy escucho en el Evangelio tu pregunta que me sacude por dentro, cuando dices: "¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?". Y reconozco, mi Señor, que muchas veces me he afanado por tener más y he descuidado lo único que de verdad me hace rico ante Ti. Tú me invitas a negarme a mí mismo, a cargar con mi cruz y a seguirte, no como una carga añadida sino como la consecuencia de amar en serio. Porque el que se aferra a su vida con miedo termina perdiéndola, y el que la entrega por Ti la encuentra llena de sentido. Y me prometes que nada de lo dado por amor quedará sin recompensa, porque Tú devuelves a cada uno según su vida. Qué paz me da saber que lo que hoy entrego calladamente por los míos queda guardado para siempre en tu corazón.
Hoy te pido, mi Dios, la sabiduría de valorar lo que de verdad importa y la libertad de no vivir esclavo de lo que se acaba. Te suplico fuerzas para cargar con mi cruz de cada día, con esas dificultades que forman parte de amar y servir a los míos. Y dame un corazón desprendido, capaz de soltar lo que me ata para caminar más ligero detrás de Ti. Te pido también por los que hoy llevan cruces muy pesadas, por los enfermos, por los ancianos que se sienten una carga, por las madres que se entregan sin descanso y por los que lo han perdido todo. Que ninguno se sienta derrotado, porque contigo NINGUNA cruz llevada con amor termina en la nada. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi vida entera para que Tú le des su verdadero valor.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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