Oración del día

Oración del Jueves 6 de agosto

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de jueves, en este día en que la Iglesia celebra la Transfiguración del Señor, vengo a Ti deseando contemplar aunque sea un destello de tu gloria. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces camino con la mirada baja, atrapado en mis preocupaciones, sin levantar los ojos hacia la luz que Tú quieres mostrarme. Y hoy, en esta fiesta llena de claridad, quiero subir contigo al monte y dejar que tu luz alcance los rincones oscuros de mi alma. Sé, mi Señor, que necesito estos momentos de encuentro contigo para sostener después la vida de cada día.

Hoy escucho en el Evangelio cómo, en lo alto del monte, tu rostro resplandeció como el sol y desde la nube se oyó la voz del Padre diciendo: "Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco, escuchadlo". Y me estremece pensar, mi Señor, que esa misma voz me pide hoy a mí escucharte de verdad, no de pasada ni a medias, sino con el corazón entero. Los discípulos cayeron llenos de temor, pero Tú te acercaste, los tocaste y les dijiste con ternura: "Levantaos, no temáis". Y al alzar los ojos, ya no vieron a nadie más que a Ti, solo, porque en definitiva Tú eres lo único que necesito ver. Me muestras tu gloria antes de la cruz para que, cuando lleguen las horas oscuras, recuerde que la última palabra es la luz. Qué bien entiendo a Pedro cuando dijo que era bueno quedarse allí, porque también yo quisiera retener los momentos en que te siento cerca.

Hoy te pido, mi Dios, en esta fiesta, que transfigures mi vida con tu luz y que sanes lo que en mí está apagado. Te suplico un corazón que sepa escucharte, que haga silencio para oír tu voz entre tantos ruidos que me distraen. Y dame la certeza de que también mi cuerpo frágil está llamado un día a resplandecer contigo en la gloria. Te pido también por los que caminan en la oscuridad, por los enfermos que no ven salida, por los ancianos que esperan el cielo y por las madres que sostienen a los suyos con esperanza. Que a ninguno le falte un rayo de tu luz, porque en tus manos NADA queda para siempre en tinieblas. En tus manos pongo este día de fiesta, mi Señor, y en tus manos pongo mi mirada para que aprenda a buscarte solo a Ti.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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