Oración del día
Oración del Martes 4 de agosto
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de martes, en este día en que la Iglesia recuerda a san Juan María Vianney, vengo a Ti pidiéndote un corazón limpio por dentro y no solo por fuera. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces cuido las apariencias y descuido lo esencial, cuántas veces cumplo con gestos religiosos mientras guardo dentro rencores y juicios. Hoy quiero pedirte que mires mi interior y lo purifiques, porque sé que Tú no te fijas en lo que se ve sino en lo que hay en el fondo del alma. Sé, mi Señor, que las buenas costumbres valen cuando nacen de un corazón que ama, y no cuando sirven para sentirme mejor que los demás.
Hoy escucho en el Evangelio cómo enseñas a la gente diciendo: "No mancha al hombre lo que entra por la boca, sino lo que sale de la boca, eso es lo que mancha al hombre". Y me interpela hondamente, mi Señor, porque me haces mirar lo que sale de mí, mis palabras duras, mis críticas y mis silencios cargados de resentimiento. Tú me adviertes también del peligro de ser ciego que guía a otros ciegos, creyéndome con la vista clara cuando en realidad necesito que Tú me sanes la mirada. No me pides abandonar lo que la fe me ha enseñado, sino vivirlo de verdad, con humildad y sin creerme mejor que nadie. Porque las prácticas más santas se vuelven vacías cuando el corazón no está detrás sosteniéndolas con amor.
Hoy te pido, mi Dios, un corazón limpio, sencillo y verdadero, que no se conforme con guardar formas sino que busque amarte de veras. Te suplico que cuides mis palabras, para que de mi boca salgan aliento y perdón en lugar de heridas. Y dame la humildad de reconocer mis propias cegueras antes de señalar las de los demás. Te pido también por los sacerdotes, que como el santo cura de Ars gastan su vida perdonando y acompañando, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que enseñan a sus hijos a rezar de corazón. Que a ninguno le falte un corazón renovado por Ti, porque SOLO así se dan frutos verdaderos que permanecen en el tiempo. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi corazón para que Tú lo limpies y lo hagas nuevo.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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Santo RosarioLos misterios de hoy