Oración del día

Oración del Lunes 3 de agosto

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de lunes vengo a Ti como Pedro sobre las aguas, deseando caminar hacia Ti pero sintiendo también el miedo de hundirme. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces empiezo confiado y luego, al mirar las dificultades, me lleno de dudas y siento que me falta el suelo bajo los pies. Y hoy quiero pedirte que fije mis ojos en Ti y no en las olas, para no dejar que el miedo me venza. Reconozco, mi Dios, que soy capaz de lo mejor cuando confío en Ti y de hundirme cuando aparto de Ti la mirada. Enséñame a mantenerme cerca de Ti, sabiendo que contigo hasta lo imposible se vuelve camino firme.

Hoy escucho en el Evangelio cómo Pedro, al ver la fuerza del viento, se asustó y comenzó a hundirse, y cómo gritó: "Señor, sálvame". Y me reconozco en él, mi Señor, porque también yo, en medio de mis tormentas, dejo que el miedo apague mi confianza en Ti. Pero Tú, sin tardar, extendiste la mano y lo agarraste, diciéndole con cariño: "hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?". Y me admira, mi Señor, que no lo dejaras hundirse ni le reprocharas con dureza, sino que lo sostuvieras con la ternura de un padre. Y me consuela saber que, aunque me hunda, basta con llamarte para que tu mano me sostenga y me devuelva a la barca. No me pides no tener miedo, mi Señor, sino no soltar tu mano en medio del miedo, confiando en que Tú no me sueltas a mí.

Hoy te pido, mi Dios, una fe que no se apague ante las dificultades y el valor de caminar hacia Ti aunque el suelo tiemble. Te suplico que, cuando sienta que me hundo, sepa gritar como Pedro y confiar en que tu mano me alcanza siempre a tiempo. Te pido también por los que hoy se sienten sobrepasados por sus problemas, por los enfermos, por los ancianos, por las madres angustiadas y por los que luchan contra el miedo. Que ninguno se hunda en soledad, porque a NADIE que te llama le niegas tu mano tendida. Y cuando pase la tormenta, que sepa reconocerte y adorarte, como hicieron los discípulos al ver que el viento se calmaba a tu lado. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mis miedos para caminar seguro hacia Ti.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy