Oración del día

Oración del Sábado 1 de agosto

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de sábado vengo a Ti pidiéndote la valentía de ser fiel a la verdad, como lo fue Juan el Bautista hasta dar su vida. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces callo por miedo, cuántas veces prefiero agradar a los demás antes que ser fiel a lo que Tú me pides. Y en este día en que la Iglesia recuerda a san Alfonso, tan enamorado de tu Madre Santísima, quiero pedirte un corazón firme y a la vez confiado en tu amor, al amparo de María. Reconozco, mi Dios, que muchas veces la verdad incomoda y por eso la callo, buscando la paz fácil en lugar de la paz verdadera.

Hoy escucho en el Evangelio cómo Juan, por decir la verdad sin miedo, fue encarcelado y entregado a la muerte por la debilidad de un rey. Y me interpela, mi Señor, porque seguir la verdad tiene un precio, y muchas veces me falta la fortaleza de aquel que preparó tu camino. Tú me enseñas que la fidelidad no siempre trae aplausos, pero que es la que da sentido y grandeza a una vida. Y me consuela pensar que Juan, aun en la cárcel y ante la muerte, no dejó de ser tuyo, porque contigo nada de lo entregado se pierde. Y como María, que permaneció fiel al pie de la cruz, quiero aprender a mantenerme junto a Ti también en la hora difícil.

Hoy te pido, mi Dios, la valentía de Juan para vivir en la verdad, sin dobleces y sin miedo al qué dirán. Te suplico que sostengas mi fidelidad cuando cueste, y que no me deje vencer por la comodidad ni por el temor. Dame también, mi Dios, la mansedumbre de decir la verdad con amor, sin herir, buscando siempre el bien del otro y no mi razón. Por intercesión de la Virgen María, Madre fiel, te pido por los que sufren persecución por hacer el bien, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que educan a sus hijos en la verdad. Que ninguno se sienta solo al ser fiel, porque Tú SIEMPRE estás junto a quien te es fiel hasta el final. Y que, como san Alfonso confió en el amparo de María, también yo me refugie en ella cada vez que flaquee mi valentía. En tus manos pongo este sábado, mi Señor, y de la mano de María pongo ante Ti mi deseo de serte fiel.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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