Oración del día

Oración del Miércoles 29 de julio

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de miércoles, en este día en que la Iglesia recuerda a santa Marta, vengo a Ti con la confianza de aquella mujer que, en medio del dolor, salió a tu encuentro. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces la pena por los que se van me deja el corazón encogido, buscando un consuelo que solo Tú puedes dar. Y hoy quiero aprender de Marta a acercarme a Ti tal como estoy, con mis lágrimas y también con mi fe. Reconozco, mi Dios, que ante la muerte me lleno de preguntas y de miedo, y que solo en Ti encuentro una esperanza que no se apaga.

Hoy escucho en el Evangelio cómo, ante la muerte de su hermano, le dices a Marta: "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá". Y me conmueve tu pregunta directa, mi Señor, cuando le dices "¿crees esto?", porque también a mí me la haces en lo hondo del corazón. Tú no me prometes una vida sin muerte, sino una vida más fuerte que la muerte, una esperanza que ni el mismo sepulcro puede apagar. Qué consuelo tan hondo, mi Señor, saber que Tú mismo eres la vida, y que quien se une a Ti ya no teme el final. Y como Marta, que te confesó como el Mesías, el Hijo de Dios, quiero responderte con toda mi alma que sí, que creo en Ti.

Hoy te pido, mi Dios, una fe como la de Marta, capaz de confiar en Ti incluso ante la muerte y el dolor. Te suplico que, cuando llore a mis seres queridos, sostengas mi esperanza en la vida que Tú prometes y que no acaba. Que aprenda también a servirte en los hermanos, como hizo Marta, uniendo la fe del corazón con las manos que ayudan y consuelan. Te pido también por los que hoy lloran una pérdida, por los enfermos que se acercan al final, por los moribundos, por los ancianos y por las madres que sufren por sus hijos. Que todos escuchen tu palabra de vida, porque en Ti NADA de lo que amamos se pierde para siempre. Y dame la certeza de que quienes han partido creyendo en Ti viven ya en tus manos, esperando el día del reencuentro. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo a mis difuntos y mi esperanza en la resurrección.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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