Oración del día
Oración del Domingo 26 de julio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de domingo, día del Señor, vengo a Ti reconociendo que Tú eres el tesoro escondido que da sentido a toda mi vida. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces busco la felicidad en cosas que no llenan, y me olvido de que solo Tú eres la perla que vale más que todo. Y hoy, en este día en que la Iglesia se reúne para alabarte, quiero pedirte la sabiduría de ponerte a Ti en el centro de mi vida, por encima de todo lo demás.
Hoy escucho en el Evangelio cómo comparas tu reino con un tesoro escondido, y dices que quien lo encuentra, lleno de alegría, vende todo lo que tiene y compra el campo. Y comprendo, mi Señor, que muchas veces no me atrevo a soltar mis pequeños tesoros para quedarme con el único que de verdad importa. Tú no me pides renunciar por renunciar, sino descubrir una alegría tan grande que todo lo demás pierda su peso a tu lado. Y como el comerciante que halla la perla preciosa, quisiera dar cuanto tengo con tal de tenerte a Ti como mi mayor riqueza. Qué distinto sería mi corazón, mi Señor, si de verdad te buscara a Ti con la misma pasión con que persigo tantas cosas que luego no me sacian.
Hoy te pido, mi Dios, un corazón capaz de reconocer el tesoro de tu amor y de alegrarse tanto que lo deje todo por Ti. Te suplico la libertad de no aferrarme a lo que pasa y de invertir mi vida en lo que permanece para siempre. Enséñame a ordenar mis afanes y mis prisas desde lo único necesario, para que nada ocupe el lugar que solo Tú mereces. Te pido también por los que aún no han descubierto tu tesoro, por los que buscan sin encontrar, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que sostienen la fe de su familia. Que todos hallen en Ti la perla escondida, porque TODO lo que se entrega por tu reino se recibe multiplicado. Y dame un corazón sabio como el de Salomón, que supo pedirte a Ti antes que las riquezas y los honores del mundo. En tus manos pongo este domingo, mi Señor, y en tus manos pongo mi corazón para que Tú seas siempre mi tesoro.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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