Oración del día
Oración del Sábado 25 de julio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de sábado, en este día en que la Iglesia celebra al apóstol Santiago, vengo a Ti pidiéndote un corazón de servidor, no de los que buscan honores. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces, como aquellos discípulos, deseo los primeros puestos, el reconocimiento y la comodidad, olvidando que Tú viniste a servir. Y hoy, mirando a Santiago, que aprendió a beber tu cáliz y entregó su vida por Ti, quiero pedirte la valentía de seguirte por el camino de la humildad. Reconozco, mi Dios, que muchas veces confundo la grandeza con el poder, cuando Tú me enseñas que la verdadera grandeza es agacharse a lavar los pies del hermano.
Hoy escucho en el Evangelio cómo enseñas a los tuyos: "El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor", cambiando por completo la lógica del mundo. Y me interpela hondamente, mi Señor, porque tantas veces mido la grandeza por lo que recibo y no por lo que doy. Tú me muestras que la verdadera autoridad es el servicio, y que el primero de todos es el que se hace el último por amor a los demás. Como el Hijo del hombre, que no vino a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos, también yo quiero gastar la mía por los demás.
Hoy te pido, mi Dios, la humildad de servir sin buscar recompensa, de hacerme pequeño para levantar a los que están caídos. Te suplico la fortaleza de Santiago para dar testimonio de Ti aun cuando cueste, sin miedo y sin cansancio. Que no busque los primeros lugares ni el aplauso de los demás, sino la alegría escondida de hacer el bien sin que nadie lo note. Por intercesión de la Virgen María y del apóstol Santiago, te pido por los que sirven en silencio, por los enfermos, por los ancianos, por las madres entregadas y por quienes trabajan por los demás sin ser vistos. Que ninguno se sienta pequeño por servir, porque SOLO en el servicio se hace grande el corazón. Y que, como Santiago llevó tu nombre hasta tierras lejanas, también yo sepa anunciarte con mi vida allí donde me pongas. En tus manos pongo este sábado, mi Señor, y en tus manos pongo mi vida para gastarla sirviendo a los demás.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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