Oración del día

Oración del Jueves 23 de julio

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de jueves vengo a Ti reconociendo que sin Ti nada puedo, como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece unido a la vid. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces intento vivir por mi cuenta, confiado solo en mis fuerzas, y termino seco y cansado lejos de Ti. Y hoy, recordando también a santa Brígida, que supo permanecer unida a Ti en la oración, quiero pedirte la gracia de no separarme nunca de tu amor.

Hoy escucho en el Evangelio cómo te presentas diciendo: "Yo soy la vid, vosotros los sarmientos", y cómo me recuerdas que sin Ti no puedo hacer nada. Y comprendo, mi Señor, que todo el bien que hay en mí brota de estar unido a Ti, de dejar que tu savia circule por mi vida. Tú me invitas a permanecer en Ti, no como una obligación, sino como quien sabe que solo junto a Ti su vida florece y da fruto. Y aunque a veces tu poda me duela, sé que cortas en mí lo que estorba para que pueda dar más fruto y más abundante. Qué consuelo saber que no me podas por castigo, sino por amor, como el viñador que cuida con esmero la cepa que ama.

Hoy te pido, mi Dios, la gracia de permanecer unido a Ti cada día, en la oración, en los sacramentos y en el amor a los hermanos. Te suplico que aceptes podar de mi vida lo que no da fruto, aunque me cueste soltarlo, para que crezca en mí lo que es tuyo. Enséñame a buscarte cada mañana, a alimentarme de Ti como el sarmiento de la vid, para no vivir nunca a la intemperie. Te pido también por los que se sienten secos y vacíos, por los enfermos, por los ancianos, por las madres cansadas y por todos los que han perdido las ganas de vivir. Que vuelvan a unirse a Ti, fuente de toda vida, porque sin Ti NADA da fruto que permanezca. Y que el fruto que demos no sea para nuestra gloria, sino para la tuya, llevando a otros el sabor de tu amor. Como hizo santa Brígida, que de su unión contigo sacó fuerza para servir y amar, también yo quiero que mi vida hable de Ti. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi vida para permanecer siempre unido a Ti.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy