Oración del día

Oración del Miércoles 22 de julio

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de miércoles, en este día en que la Iglesia celebra a santa María Magdalena, vengo a Ti buscándote como ella te buscó, con el corazón inquieto y lleno de amor. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces te busco entre lágrimas, en medio de mis penas y de mis vacíos, sin darme cuenta de que estás muy cerca de mí. Y hoy quiero aprender de aquella mujer que no se resignó a perderte, que te buscó sin descanso hasta encontrarte vivo.

Hoy escucho en el Evangelio cómo, llorando junto al sepulcro, escuchaste su dolor y le preguntaste: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?", y cómo todo cambió cuando la llamaste por su nombre. Y me conmueve, mi Señor, que bastara una palabra tuya, su propio nombre, para que el llanto se convirtiera en alegría y el desconcierto en fe. Porque Tú también me llamas por mi nombre en medio de mi tristeza, y al reconocer tu voz mi corazón vuelve a la esperanza. Y como a ella, también a mí me envías a anunciar a los demás que Tú estás vivo y caminas delante de nosotros. Qué grande es tu confianza, mi Señor, al hacer de aquella mujer la primera mensajera de tu resurrección, mostrándome que el amor te reconoce antes que nadie.

Hoy te pido, mi Dios, la pasión de María Magdalena por buscarte, su fidelidad para no alejarse de Ti ni en la hora más oscura. Te suplico que, cuando llore por mis pérdidas, sepa escuchar tu voz que me llama por mi nombre y me devuelve la paz. Y dame la valentía de la Magdalena para anunciar tu alegría a quienes me rodean, sin avergonzarme de haberte encontrado. Te pido también por los que hoy lloran sin consuelo, por los que te buscan sin encontrarte, por los enfermos, por los ancianos solos y por las madres que sufren por sus hijos. Que ninguno se quede en el sepulcro de su tristeza, porque Tú NUNCA dejas solo al que te busca de corazón. Que cada uno escuche su nombre en tus labios, ese nombre con el que nos conoces desde siempre y que nos devuelve a la vida. En tus manos pongo este día de fiesta, mi Señor, y en tus manos pongo mi búsqueda para que termine siempre encontrándote a Ti.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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