Oración del día
Oración del Lunes 20 de julio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de lunes vengo a Ti reconociendo que muchas veces, como aquellos que te pedían señales, también yo quisiera pruebas antes de fiarme del todo de Ti. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces condiciono mi fe a que las cosas me salgan bien, cuántas veces espero milagros para creer en lugar de creer para ver tu obra. Hoy quiero pedirte una fe que no exija señales, sino que se fíe de tu palabra y de tu amor en lo cotidiano. Sé que la mayor señal me la has dado ya en tu cruz y tu resurrección, donde se revela hasta dónde llega tu amor por mí.
Hoy escucho en el Evangelio cómo, ante quienes te pedían un signo, respondiste: "No se le dará más signo que el del profeta Jonás". Y comprendo, mi Señor, que muchas veces busco lo extraordinario y no sé reconocer tu presencia escondida en lo sencillo de cada día. Como Jonás estuvo tres días en el vientre del pez, también Tú pasaste por la muerte para resucitar, y esa es la señal que sostiene mi esperanza. Tú no me pides espectáculos, sino un corazón dispuesto a convertirse, como aquellos habitantes de Nínive que escucharon y cambiaron de vida. Qué pobre sería mi fe si solo creyera cuando todo me sale bien, y qué hermoso confiar en Ti también en la oscuridad, sin pedirte cuentas.
Hoy te pido, mi Dios, una fe humilde que no ande buscando pruebas, sino que descanse confiada en tu palabra y en tu cercanía. Te suplico la gracia de la conversión, para no quedarme en buenos deseos sino cambiar de verdad lo que me aleja de Ti. Abre mis ojos para reconocerte en lo pequeño de cada jornada, en un gesto de bondad, en una palabra amable, en tu presencia callada. Te pido también por los que necesitan creer y no encuentran señales, por los que dudan, por los enfermos que buscan esperanza, por los ancianos y por las madres que sostienen la fe de su familia. Que ninguno espere en vano, porque a NADIE que te busca con sinceridad le niegas tu luz. Y que aprendamos a leer en lo cotidiano los signos de tu amor, agradecidos por tantas señales tuyas que pasan inadvertidas. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi fe para que crezca sin necesidad de prodigios.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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