Oración del día

Oración del Domingo 19 de julio

4 minLeer es gratisAudio con Bendita Pro

En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de domingo, día del Señor, vengo a Ti reconociendo que en mi corazón y en el mundo crecen juntos el trigo y la cizaña. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me impaciento ante el mal que veo a mi alrededor y quisiera arrancarlo todo de raíz con mis propias manos. Y hoy, en este día en que la Iglesia se reúne para escucharte, quiero aprender de tu paciencia y de tu mirada serena sobre la historia. Reconozco, mi Dios, que muchas veces quiero ser juez de todo y de todos, y olvido que solo Tú conoces de verdad cada corazón.

Hoy escucho en el Evangelio la parábola del trigo y la cizaña, cuando el amo responde a sus criados: "Dejadlos crecer juntos hasta la siega". Y comprendo, mi Señor, que tu paciencia no es indiferencia, sino respeto y esperanza, porque das tiempo a que cada corazón se convierta. Tú no te apresuras a condenar, sino que esperas con misericordia, confiando en que el bien acabe dando fruto. Y me alivia saber que también conmigo eres paciente, que no me arrancas por mis fallos sino que esperas mi conversión con ternura. Y me invitas a no erigirme en juez de los demás, sino a dejar en tus manos el juicio final, ocupándome de que en mí crezca el buen trigo.

Hoy te pido, mi Dios, paciencia para soportar el mal sin perder la esperanza y humildad para reconocer la cizaña que también hay en mí. Te suplico que arranques con tu gracia lo que en mi corazón no es tuyo y hagas crecer en él la semilla buena de tu amor. Dame confianza en que el bien, aunque parezca pequeño y escondido, terminará floreciendo bajo tu mirada paciente. Te pido también por los que sufren a causa del mal y la injusticia, por los enfermos, por los ancianos, por las madres preocupadas por sus hijos y por los que han perdido la confianza en el bien. Que no se desanimen ante la cizaña del mundo, porque NADA escapa a tu justicia y a tu misericordia al final de la historia. Y mientras llega tu siega, dame la serenidad de sembrar el bien sin descanso, confiando el resultado a tu mano providente. En tus manos pongo este domingo, mi Señor, y en tus manos pongo el trigo y la cizaña de mi corazón.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy