Oración del día
Oración del Sábado 18 de julio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de sábado vengo a Ti reconociéndome muchas veces como esa caña cascada y ese pábilo a punto de apagarse, frágil y cansado. Tú sabes, mi Dios, lo quebradizo que me siento en mis días difíciles, cuando las fuerzas flaquean y temo no ser capaz de seguir. Y en este día dedicado a tu Madre Santísima, quiero acogerme a tu ternura y a la de María, que cuida con amor lo más débil de mis fuerzas.
Hoy escucho en el Evangelio cómo en Ti se cumple la profecía del siervo de Dios, de quien se dice: "la caña cascada no la quebrará, ni apagará el pábilo vacilante". Cuánto me consuela, mi Señor, saber que no me tratas según mi fragilidad, sino con una delicadeza que sostiene en lugar de romper. Tú no gritas ni aplastas, sino que te acercas en silencio para reavivar la pequeña llama de mi fe cuando está por extinguirse. Cuántas veces me he sentido inútil o vencido, y Tú, sin reproches, me has vuelto a levantar con una paciencia que solo nace del amor. Y como María guardó y alentó la esperanza en medio de la prueba, también yo quiero confiar en que Tú sostienes lo que en mí amenaza con quebrarse. Qué paz me da saber que en tus manos lo débil no se desecha, sino que se vuelve lugar donde tu fuerza se muestra y se hace grande.
Hoy te pido, mi Dios, que cuides mi debilidad con tu ternura y reavives en mí la llama de la fe cuando la siento vacilar. Te suplico también un corazón delicado como el tuyo, que no quiebre al que ya está herido ni apague la esperanza del que sufre. Hazme capaz de acercarme con suavidad a los frágiles, sin herir más sus heridas, llevándoles una palabra que aliente y no que derribe. Por intercesión de la Virgen María, Madre de los frágiles, te pido por los enfermos, por los que están al borde de sus fuerzas, por los ancianos, por los que viven sin esperanza y por las madres agotadas. Que ninguno se sienta desechado, porque Tú no rompes a NADIE, sino que sanas y levantas siempre con amor. Y cuando yo me sienta sin fuerzas, recuérdame que tu poder se manifiesta precisamente en mi debilidad confiada a Ti. En tus manos pongo este sábado, mi Señor, y de la mano de María pongo ante Ti toda mi fragilidad.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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