Oración del día
Oración del Viernes 17 de julio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de viernes vengo a Ti pidiéndote un corazón misericordioso, que sepa amar más allá de las normas y de las apariencias. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces cumplo por fuera y me olvido de lo esencial, cuántas veces juzgo a los demás con dureza mientras descuido la compasión. Y hoy quiero pedirte que pongas en mí ese amor que prefieres a cualquier sacrificio, ese que mira al otro con entrañas de misericordia. Reconozco, mi Dios, que es más fácil cumplir reglas que amar de verdad, y que muchas veces me escondo en lo correcto para no comprometer el corazón.
Hoy escucho en el Evangelio cómo, ante los que criticaban a tus discípulos, les recordaste la palabra del profeta: "Misericordia quiero, y no sacrificios". Y me llega muy hondo, mi Señor, porque tantas veces yo también me fijo en lo que otros hacen mal y me olvido de comprender, de perdonar y de tender la mano. Tú me enseñas que la verdadera religión no está en guardar apariencias, sino en un corazón que ama y se compadece como el tuyo. Cuántas veces, mi Señor, he antepuesto mis costumbres y mis ideas a la persona que tenía delante necesitando ayuda. Y me recuerdas que eres Señor incluso del descanso, porque todo lo has hecho para el bien y la vida de tus hijos.
Hoy te pido, mi Dios, que cambies mi corazón duro por un corazón compasivo, lento para juzgar y pronto para perdonar. Te suplico que no me quede en el cumplimiento vacío, sino que mis obras nazcan siempre del amor y de la misericordia. Que sepa mirar a cada persona como Tú la miras, buscando antes el bien que el reproche y la salvación antes que la condena. Te pido también por los que se sienten juzgados y excluidos, por los enfermos, por los ancianos olvidados, por las madres cansadas y por todos los que necesitan un gesto de comprensión. Que ninguno reciba de mí dureza, sino la misericordia que Tú NUNCA me niegas a mí. Y que, al ser yo el primero en vivir de tu perdón, sepa regalarlo a los demás sin guardar cuentas ni levantar muros. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi corazón para que lo hagas misericordioso como el tuyo.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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