Oración del día

Oración del Domingo 12 de julio

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de domingo, día del Señor, vengo a Ti pidiéndote que tu palabra encuentre en mí una tierra buena donde poder crecer. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces tu palabra cae en mi corazón y se queda en la superficie, ahogada por mis prisas, mis preocupaciones y mis afanes. Y hoy, en este día en que la Iglesia se reúne para escucharte, quiero abrir de verdad mi corazón para que tu semilla no caiga en vano. Sé que Tú no te cansas de sembrar en mí, aunque tantas veces el terreno de mi alma esté seco o lleno de maleza.

Hoy escucho en el Evangelio la parábola del sembrador, cuando dices que "salió el sembrador a sembrar" y la semilla fue cayendo en terrenos distintos según la disposición de cada corazón. Y me examino ante Ti, mi Señor, porque a veces soy camino endurecido, a veces piedra sin raíz y a veces zarza llena de espinas que ahogan tu palabra. Pero Tú sigues sembrando con paciencia y con esperanza, confiando en que mi corazón puede llegar a ser tierra buena. Y me prometes que la semilla caída en buena tierra da fruto abundante, hasta el ciento por uno. Qué esperanza me das, mi Señor, al recordarme que ningún corazón está perdido del todo, porque siempre puede volverse tierra fértil para Ti.

Hoy te pido, mi Dios, que ablandes lo que en mí se ha endurecido, que arranques las espinas de la avaricia y la preocupación y que des raíces firmes a mi fe. Te suplico que tu palabra no se quede en mis oídos, sino que baje hasta mi corazón y se vuelva fruto de amor y de obras buenas. Dame oídos que de verdad escuchen y un corazón dócil que no deje pasar de largo lo que cada día me dices. Te pido también por los que hoy tienen el corazón cansado o cerrado, por los enfermos, por los ancianos, por las madres agotadas y por todos los que han dejado de escuchar tu voz. Que tu palabra siga cayendo sobre ellos con paciencia, porque NADA de lo que Tú siembras se pierde para siempre. Y dame, mi Dios, la generosidad de dar fruto no solo para mí, sino para los demás, compartiendo con todos lo que en tu palabra recibo. En tus manos pongo este domingo, mi Señor, y en tus manos pongo mi corazón para que lo hagas tierra buena.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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