Oración del día

Oración del Sábado 11 de julio

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de sábado, en este día en que la Iglesia recuerda a san Benito, vengo a Ti queriendo, como él, ponerte por encima de todas las cosas. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me cuesta soltar mis seguridades y entregarme del todo a Ti, temiendo perder lo que tengo. Y hoy, mirando a quien lo dejó todo para buscarte en el silencio y en el trabajo, quiero pedirte un corazón generoso que no le ponga condiciones a tu amor. Reconozco, mi Dios, que muchas veces te sigo a medias, guardándome un rincón del corazón, y hoy quiero entregártelo entero sin reservas.

Hoy escucho en el Evangelio cómo Pedro te pregunta, en nombre de todos: "Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos tocará?". Y me llena de paz tu respuesta, mi Señor, porque prometes que todo lo que se deja por Ti se recibe multiplicado, con la vida eterna como herencia. Tú nunca te dejas ganar en generosidad, y lo poco que entrego en tu nombre lo conviertes en bendición sin medida. Como san Benito, que halló en Ti su único tesoro, también yo quiero descubrir que contigo nada me falta. Tú llenas el vacío que ninguna cosa de este mundo logra llenar, y solo en Ti mi corazón encuentra su verdadero descanso.

Hoy te pido, mi Dios, la libertad de quienes ponen su corazón en Ti y no en las cosas que pasan. Te suplico que me enseñes a unir, como enseñaba san Benito, la oración y el trabajo de cada día, ofreciéndote todo lo que hago. Que ninguna tarea, por pequeña que sea, quede fuera de Ti, sino que todo mi día se convierta en una ofrenda nacida del amor. Por intercesión de la Virgen María y de san Benito, te pido por los que lo han dejado todo por servirte, por los monjes y religiosos, por los enfermos, por los ancianos y por las madres que se entregan sin reservas. Que ninguno se sienta pobre por haberte elegido, porque quien te tiene a Ti lo posee TODO. Y que, como aquellos que dejaron sus redes para seguirte, descubramos que en tu amistad se gana mucho más de lo que se renuncia. En tus manos pongo este sábado, mi Señor, y en tus manos pongo cuanto soy y tengo para seguirte sin medida.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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