Oración del día
Oración del Viernes 10 de julio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de viernes vengo a Ti reconociendo que muchas veces me siento frágil e indefenso ante un mundo que no comprende tu Evangelio. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces callo por miedo, cuántas veces escondo mi fe para no ser señalado ni rechazado. Hoy quiero pedirte la fortaleza de seguirte sin miedo, confiando en que Tú caminas conmigo y no me dejas solo en medio de las dificultades. Sé, mi Señor, que no me prometes un camino sin pruebas, sino tu compañía fiel en medio de ellas.
Hoy escucho en el Evangelio cómo nos adviertes con cariño y con verdad: "Mirad que yo os envío como ovejas en medio de lobos", pidiéndonos ser sencillos y prudentes. Y reconozco, mi Señor, que el camino del Evangelio no siempre es fácil, que seguirte a veces trae incomprensión y cansancio. Pero Tú me consuelas al prometer que, cuando llegue la hora de dar razón de mi fe, no estaré solo, porque el Espíritu de tu Padre hablará por mí. Y me animas a perseverar hasta el final, sabiendo que quien se mantiene firme en tu amor encuentra la salvación. Qué paz me da, mi Señor, saber que no dependo de mis pocas fuerzas, sino de tu Espíritu que actúa en mí cuando más débil me siento.
Hoy te pido, mi Dios, un corazón valiente y sencillo, capaz de dar testimonio de Ti con mansedumbre, sin miedo y sin dureza. Te suplico que tu Espíritu me inspire las palabras y los gestos justos en cada momento de mi vida. Que no me avergüence nunca de ser tuyo, sino que mi vida sencilla anuncie tu Evangelio dondequiera que esté. Te pido también por los cristianos que hoy sufren persecución por creer en Ti, por los enfermos que dan testimonio desde el dolor, por los ancianos firmes en la fe y por las madres que la transmiten a sus hijos. Que ninguno se sienta solo en su lucha, porque Tú SIEMPRE acompañas a los que confían en Ti. Que, en medio de un mundo a veces hostil, sepamos ser sencillos como palomas y prudentes como serpientes, sin perder nunca la mansedumbre de tu corazón. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi fe para que la sostengas en medio de toda prueba.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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