Oración del día

Oración del Jueves 9 de julio

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de jueves vengo a Ti reconociendo que todo lo que soy y todo lo que tengo es regalo tuyo, gracia que no he merecido. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me aferro a mis seguridades y olvido que mi verdadera riqueza eres Tú y tu amor que me sostiene. Hoy quiero abrir las manos, dejar de acumular y aprender a dar con la misma generosidad con que Tú me das cada día. Reconozco, mi Dios, que muchas veces el miedo al mañana me vuelve egoísta, y hoy quiero fiarme de Ti, que cuidas hasta de los pájaros del cielo.

Hoy escucho en el Evangelio cómo, al enviar a los tuyos, les dijiste con claridad: "Gratis lo recibisteis, dadlo gratis", invitándolos a confiar solo en Ti. Y me interpela, mi Señor, porque tantas veces quiero recibir sin dar, guardar para mí lo que Tú me regalas para que lo comparta. Tú pides a los tuyos que vayan ligeros de equipaje, sin aferrarse a lo material, fiándose de que el Padre provee siempre lo necesario. Y me enseñas que el amor verdadero no cobra ni calcula, sino que se entrega libre y gratuito como el tuyo. Cuánto recibo cada día de tus manos sin darme cuenta, mi Señor, y qué poco me cuesta a veces reconocerlo y agradecerlo.

Hoy te pido, mi Dios, un corazón generoso y desprendido, que sepa dar gratis lo que de Ti ha recibido gratis. Te suplico que me libres de la avaricia y del miedo a quedarme sin nada, y me regales la confianza de quien todo lo espera de tu Providencia. Enséñame que lo que se da con amor nunca se pierde, sino que vuelve multiplicado en paz y en alegría para el corazón. Te pido también por los que hoy nada tienen, por los pobres, por los enfermos sin recursos, por los ancianos abandonados y por las madres que se privan de todo por sus hijos. Que no les falte ni el pan ni el amor, y que yo aprenda a compartir, porque al dar no pierdo NADA, sino que me parezco más a Ti. Haz de mí un instrumento de tu Providencia, mi Dios, unas manos por las que llegue tu bondad a quien más lo necesita. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo cuanto tengo para ponerlo al servicio de los demás.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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