Oración del día

Oración del Lunes 6 de julio

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de lunes vengo a Ti con la misma confianza de aquella mujer que, en medio de su enfermedad, creyó que con solo tocar tu manto quedaría sana. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces llego a Ti así, frágil y necesitado, con males que arrastro desde hace tiempo y que solo Tú puedes curar. Hoy me acerco a Ti sin miedo, creyendo que tu poder y tu ternura siguen al alcance de quien se atreve a buscarte de corazón. Reconozco, mi Dios, que a veces el cansancio y la enfermedad me roban la esperanza, pero hoy quiero confiar en que ningún mal es más grande que tu amor.

Hoy escucho en el Evangelio cómo aquella mujer enferma se acercó por detrás pensando: "con solo tocar su manto quedaré curada", y cómo Tú la sanaste por su fe. Y me conmueve, mi Señor, que después fueras a casa de aquel padre angustiado, tomaras a su niña de la mano y ella se levantara, devolviendo la vida donde todos veían la muerte. Porque para Ti ninguna situación está perdida, ni la enfermedad más larga ni el dolor que parece no tener salida. Tú entras en nuestras casas, te acercas a nuestras camas y, con un gesto sencillo, vuelves a poner en pie lo que creíamos acabado.

Hoy te pido, mi Dios, una fe sencilla y valiente, capaz de tocar tu manto en medio de mis luchas y de creer que Tú puedes sanarme. Te suplico por los enfermos que llevan años esperando alivio, por los que han perdido la esperanza y por las familias que velan junto a un ser querido. Dame también, mi Dios, la paciencia de esperar tu hora, sabiendo que tu modo de sanar no siempre es el mío, pero siempre es el mejor. Te pido también por los ancianos, por los niños enfermos, por las madres que sufren por la salud de sus hijos y por todos los que sienten cerca la sombra de la muerte. Que sientan tu mano que los toma y los levanta, porque tu amor NUNCA llega demasiado tarde. Y aunque a veces la curación que esperamos tarde o sea distinta, que nunca falte la certeza de que Tú estás presente y sostienes nuestra vida. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi salud y la de todos los que amo.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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