Oración del día
Oración del Domingo 5 de julio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de domingo, día del Señor, vengo a Ti cargado de cansancios y preocupaciones, buscando en tu presencia el descanso que el mundo no me da. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces llego al final del día agotado por dentro, agobiado por tantas responsabilidades, miedos y prisas que me pesan en el alma. Y hoy, en este día en que la Iglesia se reúne para alabarte, quiero detenerme y dejar mis fatigas en tus manos, confiando en que Tú me aliviarás. Sé que no me pides que pueda con todo por mí mismo, sino que aprenda a apoyarme en Ti.
Hoy escucho en el Evangelio una palabra tuya llena de ternura, cuando dices: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré". Cuánto bien me hacen esas palabras, mi Señor, porque tantas veces cargo a solas con pesos que Tú quieres llevar conmigo. Y me invitas a aprender de Ti, que eres manso y humilde de corazón, para encontrar descanso verdadero en lo hondo de mi alma. Porque tu yugo no aplasta, sino que sostiene, y tu carga, llevada contigo, se vuelve ligera y llevadera. Qué consuelo, mi Señor, saber que no buscas a los fuertes ni a los que todo lo saben, sino que te revelas a los pequeños y a los sencillos de corazón.
Hoy te pido, mi Dios, en este domingo, que alivies mi corazón cansado y me enseñes a descansar en Ti como un niño en brazos de su padre. Te suplico que me quites el peso de querer controlarlo todo y me regales la paz de quien se confía a tu amor. Enséñame a venir a Ti cada vez que me sienta vencido, sin esperar a no poder más, sino acudiendo a tu lado con sencillez y confianza. Te pido también por los que hoy están más cansados que yo, por los enfermos que no encuentran alivio, por los ancianos que cargan los años con dolor, por las madres agotadas y por todos los que sufren en silencio. Que cada uno escuche tu invitación a acercarse a Ti, porque a TODO el que llega cansado Tú le ofreces tu descanso. Que sientan, como yo deseo sentir, que junto a tu corazón manso y humilde toda fatiga se vuelve más ligera. En tus manos pongo este domingo, mi Señor, y en tus manos pongo todas mis cargas para que las lleves conmigo.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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