Oración del día
Oración del Viernes 3 de julio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de viernes, en este día en que la Iglesia celebra al apóstol santo Tomás, vengo a Ti repitiendo las mismas palabras con que él te reconoció. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces, como Tomás, me cuesta creer, cuántas veces pido señales y pruebas porque mi fe se siente débil y llena de dudas. Y hoy, lejos de avergonzarme de mis dudas, quiero ponerlas en tus manos, confiando en que Tú vienes a mi encuentro como viniste al suyo. Qué consuelo saber, mi Dios, que no exiges una fe perfecta, sino un corazón sincero que se atreve a buscarte incluso entre dudas.
Hoy escucho en el Evangelio cómo Tomás, que no quería creer sin ver, se rindió ante Ti y exclamó: "Señor mío y Dios mío", y cómo Tú le respondiste con dulzura. Y me llega muy hondo, mi Señor, que no lo reprendieras por dudar, sino que le mostraras tus heridas y le dijeras: "no seas incrédulo, sino creyente". Porque Tú conoces mi fragilidad y no te alejas de mí cuando vacilo, sino que te acercas con paciencia para sostener mi fe. Y me regalas una bienaventuranza que también es para mí, cuando dices: "dichosos los que crean sin haber visto", para que aprenda a fiarme de Ti aun en la oscuridad.
Hoy te pido, mi Dios, en esta fiesta de tu apóstol, una fe sencilla y confiada, que no necesite verlo todo para abandonarse en Ti. Te suplico que, cuando lleguen las dudas y las noches oscuras, recuerde que Tú siempre vuelves a ponerte en medio de los tuyos diciendo: "Paz a vosotros". Te pido también que aprenda a reconocer tus llagas en los que sufren, y por eso te encomiendo a los enfermos, a los ancianos solos, a las madres cansadas y a todos los que cargan heridas que nadie ve. Que pueda acercarme a ellos para aliviarlos, porque al tocar sus heridas te toco a Ti, que JAMÁS dejas de estar presente en los que padecen. Y como Tomás, que pasó de la duda a la entrega total, también yo quiero llegar a decirte con toda mi alma que Tú eres mi Señor y mi Dios. En tus manos pongo este día de fiesta, mi Señor, y en tus manos pongo mi fe con todas sus dudas para que Tú la hagas fuerte.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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