Oración del día
Oración del Jueves 2 de julio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de jueves vengo a Ti como aquel paralítico que fue llevado ante Ti, incapaz de caminar por mí mismo y necesitado de tu fuerza. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me siento paralizado por dentro, por mis culpas, por mis miedos y por el peso de cosas que no logro soltar. Y hoy me dejo llevar hasta Ti, confiando en que Tú puedes levantarme y devolverme las ganas de andar. Gracias, mi Dios, porque a veces son las manos y la fe de otros las que me acercan a Ti cuando yo solo no puedo dar un paso.
Hoy escucho en el Evangelio cómo, al ver la fe de quienes llevaban al paralítico, Tú le dijiste con ternura: "Ánimo, hijo, tus pecados están perdonados". Y me conmueve, mi Señor, que antes de curar su cuerpo quisieras sanar lo más hondo de su alma, porque sabes que mi mayor parálisis no está en las piernas sino en el corazón. Tú no te quedas en lo de fuera, sino que vas a la raíz, a eso que me pesa y me impide caminar libre. Qué alivio saber que para Ti soy siempre un hijo, no un caso perdido, y que tu primer deseo es devolverme la paz. Y al decirle que se pusiera en pie y volviera a su casa, también a mí me invitas a levantarme, perdonado y reconciliado contigo.
Hoy te pido, mi Dios, que sanes primero mi corazón, que me perdones y me liberes del peso de mis culpas. Te suplico también la gracia de ser, como aquellos amigos, alguien que lleva a otros hasta Ti, que sostiene con su fe a los que ya no pueden. Que mi fe nunca sea solo para mí, mi Dios, sino una mano tendida que ayude a otros a ponerse en pie y volver a Ti. Te pido por los que hoy se sienten paralizados por el dolor, por los enfermos que esperan una palabra de aliento, por los ancianos que se sienten inútiles y por las madres que cargan a los suyos sin descanso. Que cada uno escuche tu voz que dice "ánimo, hijo" y descubra que Tú NUNCA te cansas de perdonar y de levantar a los caídos. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo todo lo que en mí necesita ser perdonado y sanado.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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Santo RosarioLos misterios de hoy