Oración del día

Oración del Miércoles 1 de julio

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de miércoles vengo a Ti pidiéndote que entres en mi vida sin que yo te cierre la puerta, como hicieron aquellos que te pidieron marcharte. Tú conoces, mi Dios, esas cadenas que a veces me atan por dentro, los miedos que me dominan, los hábitos que me hacen daño y todo aquello de lo que no logro liberarme por mí mismo. Hoy quiero abrirte de par en par mi corazón, para que tu presencia eche fuera lo que me esclaviza y me devuelva la libertad de los hijos de Dios. Reconozco, mi Dios, que muchas veces me he acostumbrado a mis cadenas y he tenido miedo de soltarlas, pero hoy quiero confiar en que tu amor me hace libre.

Hoy escucho en el Evangelio cómo dos hombres atormentados, a quienes nadie se atrevía a acercarse, salieron a tu encuentro, y cómo tu sola presencia hizo temblar al mal que los habitaba. Y me sorprende, mi Señor, que la gente de aquel pueblo, en lugar de alegrarse, te pidiera que te fueras, porque tu poder los asustaba más que el mal que tenían cerca. Cuántas veces yo también he preferido quedarme con lo conocido antes que dejar que Tú transformes mi vida. Pero hoy te suplico todo lo contrario, mi Dios, quédate, no te vayas, libérame de aquello que me aleja de Ti.

Hoy te pido, mi Dios, la valentía de dejarte actuar en mí, aunque tu amor me pida cambiar y soltar lo que me hace daño. Te suplico que rompas las cadenas que me atan y me ayudes a vivir en la libertad y la paz que solo Tú puedes dar. No quiero pedirte que te alejes, mi Dios, sino todo lo contrario, que te quedes a vivir en mí y reines en cada rincón de mi vida. Te pido también por los que hoy viven prisioneros de algún mal, por los que luchan contra una adicción, por los enfermos del cuerpo y del alma, por los ancianos solos y por las madres que sufren por un hijo perdido. Que ninguno se sienta tan atado que crea no tener remedio, porque ante Ti NADIE está demasiado lejos para ser salvado. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo todo lo que necesita ser liberado en mí.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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