Oración del día
Oración del Martes 30 de junio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de martes vengo a Ti reconociendo cuánto miedo se esconde a veces en mi corazón, miedo al futuro, a la enfermedad y a no poder con todo. Tú sabes, mi Dios, cómo me siento muchas veces como aquellos discípulos en la barca, zarandeado por las olas, sintiendo que la tormenta me supera. Y en medio de mi inquietud, hoy quiero buscar tu rostro y recordar que Tú vas siempre conmigo en la misma barca, aunque a veces me parezca que duermes. No me dejes naufragar en mis propios temores, mi Señor, sino enséñame a descansar en tu presencia incluso cuando ruge la tormenta. Sé, mi Señor, que tu silencio no es ausencia, sino una invitación a confiar más hondo en Ti.
Hoy escucho en el Evangelio cómo los discípulos, aterrados, te despertaron gritando: "Señor, sálvanos, que perecemos", y Tú les preguntaste: "¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?". Y siento, mi Señor, que esa pregunta también es para mí, porque tantas veces dejo que el miedo apague mi confianza en tu amor. Pero Tú no me reprochas con dureza, sino que me invitas a creer que estás presente incluso cuando todo parece oscuro. Y me llena de paz ver cómo te pusiste en pie, calmaste el viento y el mar, y trajiste una gran calma a quienes se creían perdidos. Si una palabra tuya bastó para serenar aquel mar embravecido, también puede serenar mi alma cuando se agita, mi Señor.
Hoy te pido, mi Dios, que calmes las tempestades que llevo dentro, mis angustias, mis prisas y mis temores, y que me concedas una fe que no se hunda ante las olas. Te suplico que, cuando vengan los días difíciles, recuerde que Tú nunca me dejas solo en la barca. Dame un corazón sereno que sepa esperar en Ti, sabiendo que después de la tormenta siempre llega tu calma. Te pido también por los que hoy atraviesan tormentas más fuertes que las mías, por los enfermos que temen, por los ancianos que se sienten a la deriva y por las madres que velan con el corazón encogido por sus hijos. Que ninguno olvide que basta tu palabra para que vuelva la calma y que contigo NADA está verdaderamente perdido. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi barca para que la guíes a puerto seguro.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

Evangelio del díaCon su reflexión
Santo RosarioLos misterios de hoy