Oración del día
Oración del Lunes 29 de junio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de lunes, en este día en que la Iglesia celebra con gozo a los santos apóstoles Pedro y Pablo, vengo a Ti dando gracias por el don de la fe que he recibido. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces, como Pedro, te he confesado con la boca y luego te he negado con mis miedos y mis silencios. Y hoy, contemplando a estas dos columnas de tu Iglesia, quiero pedirte un corazón firme que sepa confesarte como Señor en medio de mi vida cotidiana. Pedro te amó incluso después de haberte fallado, y eso me consuela, porque me enseña que mis caídas no son el final cuando me dejo levantar por Ti.
Hoy escucho en el Evangelio cómo Tú preguntas a tus discípulos quién dicen que eres, y cómo Pedro responde: "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo". Y comprendo, mi Señor, que esa fe no nació de la fuerza de Pedro sino de un regalo del Padre, igual que la mía no es mérito mío sino pura gracia tuya. Sobre la fe sencilla de un pescador quisiste edificar tu Iglesia, prometiendo que el poder del mal jamás la vencería. Y eso me da una paz inmensa, porque sé que mi fe, aunque frágil y vacilante, se apoya en algo mucho más firme que yo, en tu fidelidad que nunca falla. También Pablo, que tanto te había perseguido, se dejó alcanzar por tu amor y entregó su vida entera por tu nombre, y eso me dice que contigo siempre es posible volver a empezar.
Hoy te pido, mi Dios, en esta solemnidad, la valentía de Pedro para confesarte y el celo de Pablo para anunciarte allí donde me has puesto. Te suplico por tu Iglesia entera, por el Papa que hoy guía a tu pueblo, por los obispos, los sacerdotes y todos los que trabajan por extender tu Evangelio. Te pido también por los que hoy sufren persecución por creer en Ti, por los enfermos, por los ancianos que sostienen la fe con su oración y por las madres que la transmiten a sus hijos. Que ninguno se sienta solo, porque Tú SIEMPRE sostienes a tu Iglesia y caminas con los tuyos. En tus manos pongo este día de fiesta, mi Señor, y en tus manos pongo mi fe para que la hagas firme como la roca.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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