Oración del día
Oración del Lunes 22 de junio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de lunes vengo a Ti con un corazón que muchas veces se ha vuelto duro al mirar a los demás, demasiado rápido para señalar y demasiado lento para comprender. Tú conoces, mi Dios, cuántas veces he juzgado a otros sin conocer sus heridas, cuántas veces he medido a mi prójimo con una vara que jamás quisiera que usaran conmigo. Hoy quiero detenerme ante Ti y reconocer que mi mirada necesita ser sanada, que mi corazón necesita ablandarse y que solo en Ti aprendo a ver a los demás con misericordia. Sé que cuando juzgo me alejo de Ti, y que cada vez que me callo el reproche y elijo comprender, me hago un poco más parecido a tu corazón.
Hoy escucho en el Evangelio una palabra tuya que me sacude por dentro, cuando me dices: "¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?". Cuánta verdad hay en esas palabras, mi Señor, porque tantas veces me he fijado en los pequeños defectos de quienes me rodean mientras cargo dentro de mí cosas que no quiero mirar. Tú no me pides que cierre los ojos al bien y al mal, sino que primero deje que tu luz entre en mí, que saque la viga de mis propios ojos para poder ver claro. Y así, sanado por Ti, mirar a mi hermano no para condenarlo sino para acompañarlo con la misma ternura con que Tú me acompañas a mí.
Hoy te pido, mi Dios, que limpies mi mirada y la llenes de tu compasión, para no herir a nadie con juicios apresurados. Te suplico por mi familia, por las personas con las que convivo cada día y por aquellos a quienes me cuesta comprender, para que sepa tenderles la mano en lugar de levantar la voz. Te pido también por los que hoy se sienten juzgados y solos, por los enfermos que cargan su dolor en silencio, por los ancianos olvidados y por las madres cansadas que dan todo sin recibir gracias. Que cada uno sienta tu mirada de Padre, esa mirada que NUNCA condena sino que levanta, que perdona y que vuelve a empezar. En tus manos pongo este día, mi Señor, y en tus manos pongo mi corazón para que Tú lo hagas nuevo.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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Santo RosarioLos misterios de hoy