Oración del día
Oración del Domingo 21 de junio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de domingo vengo a Ti con un corazón que muchas veces vive con miedo. Miedo a lo que pueda pasar mañana, miedo a las enfermedades, miedo a perder a las personas que amo, miedo a no estar a la altura, miedo a fallar y a quedar mal delante de los demás. Tú sabes, mi Dios, cuántos miedos llevo dentro, algunos antiguos que vienen de muy lejos y otros nuevos que aparecen cada día sin avisar, y cómo a veces esos miedos me paralizan y me roban la libertad de los hijos de Dios. Pero hoy quiero acercarme a Ti, Señor, y dejar que tus palabras toquen lo más hondo de mi alma para que tu paz, esa paz tuya que el mundo no puede dar, se asiente en mi corazón y me devuelva la confianza.
Hoy escucho en el Evangelio una palabra tuya que repites hasta tres veces, como si supieras que la necesito mucho, cuando dijiste a tus discípulos: "No tengáis miedo, no tengáis miedo, no tengáis miedo a los hombres, ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Valéis más vosotros que muchos gorriones". Qué imagen tan tierna, mi Dios, qué cercanía la que me muestras. Si conoces hasta el número de cabellos de mi cabeza, ¿cómo no vas a conocer cada uno de mis miedos, cada una de mis lágrimas, cada uno de los detalles que se me escapan?.
Hoy te pido, mi Dios, que sanes en mí cada miedo que llevo dentro. Que cuando me venga el miedo, recuerde que valgo mucho para Ti; que cuando me sienta solo, recuerde que ningún cabello de mi cabeza se te olvida; y que cuando todo parezca demasiado, recuerde que Tú JAMÁS sueltas a los tuyos. Te pido también, Señor, por todas las personas que hoy viven dominadas por el miedo: los enfermos que temen no curarse, los padres que se angustian por sus hijos, los ancianos que temen lo que viene, los que cargan miedos que ni ellos mismos saben de dónde vienen. Llégales tu paz, mi Dios, esa paz profunda que solo Tú das, y dales la certeza de que están en tus manos pase lo que pase. Pongo este domingo en tus manos, libre y sin miedo.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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