Oración del día
Oración del Jueves 18 de junio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de jueves vengo a Ti con un corazón que muchas veces no sabe cómo orar, que se queda sin palabras delante de Ti, que repite frases conocidas sin que termine de entender lo que dice y que a veces siente que sus oraciones no son suficientes para llegar a tu trono. Pero Tú, mi Dios, me enseñas hoy que la oración no se mide por la cantidad de palabras ni por la elegancia con la que las pronuncio, sino por la confianza filial con la que me dirijo a Ti, sabiendo que Tú eres Padre y que conoces ya, antes de que abra la boca, todo lo que mi corazón necesita.
Hoy escucho en el Evangelio cómo Tú, Jesús, enseñando a tus discípulos a orar, les dijiste: "Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso, Vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis". Y a continuación les regalaste la oración más hermosa que jamás se ha pronunciado: "Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo". Qué consuelo me da, Señor, recordar que no necesito convencerte, no necesito repetirte mil veces lo que me angustia, no necesito demostrarte mi fe con palabras complicadas. Solo necesito decir "Padre", y en esa palabra cabe todo lo que llevo dentro.
Hoy te pido, mi Dios, que me ayudes a rezar el Padre Nuestro con un corazón nuevo, no como una fórmula aprendida, sino como una conversación real contigo. Que cada vez que diga "Padre nuestro" recuerde que soy hijo amado; que cada vez que pida "danos hoy nuestro pan de cada día" lo haga con confianza de niño; y que cada vez que repita "perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos", revise de verdad si llevo perdones pendientes en mi corazón. Te pido también, Señor, por todas las personas que hoy han perdido el gusto por la oración, por las que sienten que sus rezos no son escuchados, por las que cargan deudas de perdón que no logran soltar. Renueva en ellas la confianza filial y enséñales que Tú JAMÁS dejas de escuchar a tus hijos. Pongo este día en tus manos, Padre nuestro.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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