Oración del día

Oración del Martes 16 de junio

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de martes vengo a Ti con un corazón que reconoce su pequeñez y sus limitaciones. Tú sabes, mi Dios, lo fácil que es para mí amar a quienes me aman, sonreír a quienes me sonríen, ser amable con quienes me tratan bien y mostrarme generoso con quienes valoran lo que les doy. Pero también sé, Señor, que Tú me pides algo mucho más grande, algo que no cabe dentro de mis fuerzas naturales, algo que solo puede nacer de tu gracia trabajando profundamente en lo más hondo de mi corazón.

Hoy escucho en el Evangelio una de las palabras tuyas más exigentes y a la vez más reveladoras del corazón del Padre, cuando dijiste: "Amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos". Cuando escucho esto, mi Dios, mi alma se sacude, porque sé que aún tengo nombres dentro de mí, rostros que me cuesta mirar con paz, personas a las que aún no he aprendido a desear lo mejor desde lo más hondo. No te pido que me des fuerzas para fingir un cariño que no siento, Señor, sino algo más profundo: te pido que cambies mi mirada desde la raíz, para que pueda verlos como Tú los ves.

Hoy te pido, mi Dios, que me enseñes a rezar por aquellas personas con las que tengo dificultades, no como una técnica ni como un esfuerzo de voluntad, sino como un acto verdadero de amor que solo Tú puedes sembrar en mi corazón. Que cuando piense en alguien que me ha hecho daño, en lugar de revivir la herida pueda elevarlo a Ti y pedir por su bien. Te pido también, Señor, por todas las personas que hoy tienen el corazón ocupado por conflictos largos, rencores antiguos, relaciones rotas que parece imposible reparar. Suaviza sus corazones, mi Dios, y suaviza también el mío, porque sé que sin Ti JAMÁS aprenderé a amar como Tú amas. Pongo este día en tus manos, queriendo parecerme un poco más a tu Padre celestial.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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