Oración del día

Oración del Viernes 12 de junio

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de viernes te alabo y te bendigo en este día grande y conmovedor en el que la Iglesia entera celebra la Solemnidad de tu Sagrado Corazón, ese corazón humano y divino que latió por amor a cada uno de nosotros y que sigue latiendo hoy por mí, por los míos y por todo el mundo. Gracias, Señor Jesús, porque tu corazón no es un símbolo lejano ni una imagen decorativa, sino el centro vivo y palpitante de tu amor, ese amor que te llevó a la cruz, que aceptó ser traspasado por una lanza y que sigue derramando misericordia sobre cada alma que se acerca a Ti con humildad. Hoy quiero detenerme ante tu Corazón abierto y reconocer, con asombro renovado, hasta dónde has sido capaz de amarme a mí, que tantas veces no lo merezco.

Hoy escucho en el Evangelio una de las invitaciones más tiernas y consoladoras que jamás pronunciaste, cuando dijiste: "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera". Esas palabras tuyas, mi Dios, me hablan directo al alma hoy, porque Tú sabes lo cansado que estoy a veces, lo agobiado que me siento por situaciones que no termino de resolver, por preocupaciones que dan vueltas en mi cabeza y por cargas que parecen demasiado pesadas para mis fuerzas.

Hoy vengo a tu Sagrado Corazón, Señor, y te entrego cada peso que llevo, cada herida que cargo, cada ansiedad que me roba la paz. Quiero descansar en Ti, manso y humilde de corazón, y aprender de tu mansedumbre, de tu humildad y de esa paz profunda que solo Tú sabes dar a quien se acerca con fe. Te pido también, mi Dios, por todas las personas que hoy se sienten al límite de sus fuerzas: los enfermos que sufren dolores largos, los que han perdido a alguien amado, los que cargan responsabilidades enormes sin descanso, los que ya no encuentran motivos para seguir adelante. Acércalos a tu Corazón, Señor, y haz que encuentren en Ti el alivio que NADIE en este mundo les ha sabido dar. Pongo este viernes en tus manos traspasadas, confiando plenamente en tu Corazón.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy