Oración del día
Oración del Domingo 7 de junio
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de domingo te alabo y te bendigo en el día tan grande en que la Iglesia entera celebra la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, ese misterio inmenso de tu amor por el que decidiste quedarte realmente con nosotros, bajo las apariencias del pan y del vino, hasta el final de los tiempos. Gracias, Señor Jesús, porque no te conformaste con habernos amado en una cruz hace dos mil años, sino que quisiste prolongar ese amor en cada Eucaristía, en cada altar, en cada Misa, para que yo pudiera tocarte, recibirte y alimentarme de Ti hasta el día de mi muerte. Qué inmenso regalo es saberte tan cerca, tan disponible, tan entregado por amor a cada uno de nosotros, sin que nada de lo que yo haga lo pueda merecer del todo.
Hoy escucho en el Evangelio una de tus palabras más asombrosas, cuando dijiste a los judíos: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre, y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo". Cuando me detengo a pensar en esto, mi Dios, mi corazón se conmueve. Esa carne que entregaste por mí en la cruz es la misma que recibo en cada comunión, esa sangre que derramaste para mi salvación es la misma que se hace presente en el altar, y esa vida tuya que vence a la muerte se me da entera cada vez que me acerco a Ti con fe.
Hoy te pido, mi Dios, que renueves en mí el amor a la Eucaristía. Que no me acostumbre nunca a este misterio, que no lo viva como rutina, que no entre a Misa con el corazón distraído ni reciba la comunión sin asombro. Te pido también, Señor, por todas las personas que hoy no pueden acudir a la Misa: por los enfermos, por los ancianos que ya no salen de casa, por los que viven en lugares sin sacerdote, por los que han perdido la fe y ya no encuentran el camino de regreso al altar. Llégales Tú, mi Dios, de la manera misteriosa en que solo Tú sabes hacerlo, y haz que algún día puedan volver a saborear la dulzura de tu presencia. Pongo este domingo en tus manos, Señor de la Eucaristía, y te ofrezco TODO lo que voy a vivir como una pequeña respuesta a tu amor infinito.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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Santo RosarioLos misterios de hoy