Oración del día

Oración del Miércoles 3 de junio

4 minLeer es gratisAudio con Bendita Pro

En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de miércoles vengo a Ti con un corazón que muchas veces vive solo mirando las cosas inmediatas, las preocupaciones del día, los problemas que se ven y las metas que están al alcance de la mano, sin levantar la mirada hacia el horizonte más grande al que Tú me llamas. Tú sabes, mi Dios, lo fácil que es para mí olvidar que esta vida no termina aquí, que hay una eternidad esperándome, y que cada día que vivo es también un paso hacia el encuentro definitivo contigo. Quiero recordarlo hoy con fuerza, Señor, porque cuando vivo solo desde lo inmediato me angustio por cosas pequeñas, y cuando vivo con la mirada puesta en Ti, los problemas se ordenan y mi alma encuentra paz.

Hoy escucho en el Evangelio cómo, cuando los saduceos te quisieron poner en aprietos con preguntas sobre la resurrección, Tú les respondiste con una palabra luminosa: "No es Dios de muertos, sino de vivos". Qué consuelo me da esa frase, mi Dios, porque me recuerda que en Ti todo está vivo, todo permanece, todo tiene continuidad más allá de lo que se ve. Que las personas que amé y ya partieron no se han perdido, sino que viven en Ti; que mi propia vida no se apagará para siempre, sino que se transformará en algo más grande; y que la muerte, por dolorosa que sea, no tiene la última palabra.

Hoy te pido, Señor, que esa esperanza viva en mi corazón cada día, en cada decisión que tome y en cada situación que enfrente. Que pueda mirar mi vida con ojos de eternidad, sabiendo que nada de lo bueno que hago se pierde, que cada acto de amor queda grabado en Ti y que Tú estás preparando un lugar donde podremos vernos cara a cara para siempre. Te pido también, mi Dios, por todos aquellos que hoy lloran la partida de alguien querido y sienten que el dolor es más grande que sus fuerzas. Consuela sus corazones, Señor, y hazles sentir que sus seres amados no están muertos para Ti, sino vivos en tu presencia, esperando el día del encuentro. Pongo este día en tus manos, mi Dios de vivos, confiando que NADA se pierde en Ti.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy