Oración del día

Oración del Martes 2 de junio

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de martes vengo a Ti reconociendo cuántas veces, a lo largo de mis días, vivo dividido entre lo que el mundo me reclama y lo que Tú me pides en lo profundo de mi corazón. Tú sabes, mi Dios, todas las exigencias que se acumulan sobre mí: las obligaciones del trabajo, los compromisos sociales, las cosas urgentes que parecen no esperar, las preocupaciones por el dinero, por los proyectos y por todo aquello que el día a día me impone. Y en medio de tantas voces, mi Dios, muchas veces se me olvida quién soy y a quién pertenezco verdaderamente, y se me olvida también detenerme y darte a Ti el lugar que solo Tú mereces ocupar en mi vida.

Hoy escucho en el Evangelio cómo, cuando algunos quisieron tenderte una trampa preguntándote si era lícito pagar tributo al César, Tú les respondiste con una claridad que sigue resonando hasta hoy: "Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios". Cuánto me toca esa palabra, mi Dios, porque me hace ver que muchas veces yo le doy al César de mi vida (al trabajo, a las preocupaciones, al ruido del mundo) lo mejor de mis fuerzas, mientras a Ti te dejo solo unos minutos cansados al final del día, cuando ya casi no me queda nada para entregarte. Perdóname, Señor, por esa desproporción y enséñame a ordenar mi corazón de nuevo.

Hoy te pido, mi Dios, que me ayudes a darte a Ti lo que realmente te pertenece: mi corazón entero, mi tiempo verdadero, mi atención profunda y la primera parte de cada día, no la última. Quiero que mi vida sea tuya, no solo en los grandes momentos, sino también en las cosas pequeñas, en las decisiones diarias y en la manera concreta con la que trato a los demás. Te pido también, Señor, por todas las personas que hoy viven aplastadas por las exigencias del mundo y han perdido el contacto contigo: los que solo trabajan sin descanso, los que se sienten esclavos de sus deudas, los que ya no saben rezar. Tócalos, mi Dios, y devuélveles la libertad interior que solo Tú das. Pongo este día en tus manos, dándote a Ti TODO lo que es tuyo.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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