Oración del día

Oración del Sábado 30 de mayo

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de sábado vengo a Ti con un corazón que muchas veces vive resistiéndose a tu voluntad, a tu ritmo y a tus modos de actuar. Tú sabes, mi Dios, cuántas veces me cuesta aceptar que Tú eres el dueño de mi vida y que tus planes son siempre más sabios que los míos, aunque a veces no los entienda. Quiero comenzar este sábado, Señor, reconociendo con humildad que Tú tienes toda la autoridad sobre mí, sobre mi historia, sobre mis tiempos y sobre lo que aún tengo por delante. Quiero soltar el control, soltar la pretensión de saberlo todo y soltar esa parte de mí que sigue queriendo ser su propio dueño.

Hoy escucho en el Evangelio cómo los sumos sacerdotes y los escribas se acercaron a Ti, mi Dios, y te preguntaron: "¿Con qué autoridad haces estas cosas?". No lo preguntaban con sinceridad, sino para tenderte una trampa, porque sus corazones ya estaban cerrados a reconocerte. Pero a veces, Señor, esa pregunta también nace dentro de mí, cuando dudo de tu presencia, cuando me cuesta confiar en tu palabra o cuando quiero que las cosas se hagan según yo digo. Sáname de esa dureza, mi Dios, y dame un corazón sencillo que sepa reconocerte y obedecerte sin tantas resistencias.

Acudo también a ti, Madre Santísima, ejemplo perfecto de quien supo decir "Hágase en mí según tu palabra" sin entender del todo lo que le estaba pidiendo el Señor. Enséñame, María, a tener tu misma fe humilde, tu misma disposición silenciosa, tu mismo "sí" pleno que cambió la historia y que sigue cambiando la vida de quien aprende a pronunciarlo. Te pido, mi Dios, por todas las personas que hoy luchan por aceptar lo que la vida les ha puesto enfrente: una enfermedad, una pérdida, una espera larga o un cambio que no buscaron. Dales la gracia de poder decir, como María, un sí sereno, sostenido por la certeza de que Tú NUNCA fallas a quienes confían en Ti. Pongo este día entero bajo tu autoridad amorosa, mi Dios.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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