Oración del día
Oración del Jueves 28 de mayo
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor mío y Dios mío,
en esta mañana de jueves te alabo y te bendigo en el día en que la Iglesia celebra la fiesta de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, el único sacerdote de la Nueva Alianza, que ofreció su propia vida como sacrificio perfecto para reconciliarnos contigo para siempre. Gracias, Señor Jesús, porque no nos miraste desde lejos, sino que quisiste hacerte uno de nosotros, asumir nuestra carne, cargar con nuestras debilidades y entregarte por entero por amor, sin reservarte nada. Gracias porque tu sacerdocio no es distante ni frío, sino cercano, lleno de ternura, capaz de comprender mis luchas porque Tú mismo las viviste hasta el extremo.
Hoy escucho en el Evangelio cómo, en la noche de Getsemaní, te postraste en tierra y oraste al Padre diciendo: "Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya". En esa oración, mi Dios, está todo el corazón de tu sacerdocio: la entrega libre, el amor que duele pero que no se retira, la confianza absoluta en el Padre aun cuando el peso parece insoportable. Cuántas veces yo huyo del cáliz que me toca beber, cuántas veces me resisto a aceptar lo que la vida me pide, cuántas veces digo "que se haga mi voluntad" en lugar de "que se haga la tuya". Enséñame hoy, Señor, a unirme a tu oración del Huerto y a entregar al Padre todo lo que me cuesta, confiando en que su voluntad siempre busca mi bien más profundo.
Te pido también, mi Dios, por todos los sacerdotes del mundo, esos hombres que han recibido de manera especial el ministerio de prolongar tu sacerdocio en la Iglesia. Bendícelos, sostenlos en sus pruebas, renueva su entusiasmo y mantenlos siempre cerca de Ti. Y dame también a mí, que por el bautismo participo de tu sacerdocio común, la gracia de ofrecerte cada gesto, cada tarea, cada alegría y cada dolor de este día, como una pequeña ofrenda unida a la tuya. Que nada de lo que haga hoy quede SOLO en lo humano, sino que todo, en tus manos, se vuelva oración.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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Santo RosarioLos misterios de hoy