Oración del día

Oración del Jueves 14 de mayo

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Señor mío y Dios mío,

en esta mañana de jueves vengo a Ti con un corazón que quiere aprender a esperar. Tú conoces, mi Dios, mis prisas, mis impaciencias y mi necesidad constante de respuestas inmediatas, de soluciones rápidas y de explicaciones claras para todo lo que me ocurre. Pero también sé, Señor, que hay tiempos de tu gracia que no se apuran y que muchas veces lo que más me hace bien no es recibir respuestas de inmediato, sino aprender a aguardar contigo, en silencio, confiando en que Tú sabes cuándo y cómo cumplir lo que has prometido a mi vida.

Hoy quiero recordar, mi Dios, a los discípulos que después de tu partida volvieron al Cenáculo y se quedaron juntos, en oración, esperando la promesa del Espíritu Santo que les habías anunciado. Ellos no sabían exactamente qué iba a ocurrir, no entendían cómo se cumpliría tu palabra, no podían imaginar lo que tu Espíritu haría en ellos, pero permanecieron unidos, perseverantes, fieles a tu promesa aunque todo a su alrededor pareciera detenido. Reconozco, Señor, que muchas veces yo no sé esperar así. Quiero respuestas ya, milagros ya, claridad ya, y cuando tu silencio se prolonga me lleno de dudas, de cansancio y a veces incluso de desconfianza.

Hazme hoy, mi Dios, un corazón parecido al de aquel Cenáculo: un corazón que sabe quedarse, que sabe orar cuando no entiende, que sabe perseverar en la fe aunque las cosas tarden en cumplirse. Envía sobre mí también tu Espíritu Santo, Señor, ese Espíritu que prometiste y que sigues derramando sobre quienes lo piden con humildad. Que Él me llene de paz, de luz, de fuerza interior y de una confianza serena que no dependa de las circunstancias. Te pido también por las personas que hoy están viviendo tiempos largos de espera: los que esperan sanación, los que esperan trabajo, los que esperan que vuelva alguien a casa, los que esperan respuestas que parecen no llegar. Sostén su fe, mi Dios, y haz que su espera no quede vacía. Pongo este día en tus manos, esperando contigo, sabiendo que Tú NUNCA tardas más de lo necesario.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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