Oración del día

Oración del Viernes 8 de mayo

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Señor mío,

tu Hijo dijo algo tan sencillo que parece fácil y tan profundo que me lleva toda la vida intentarlo sin lograrlo del todo, Permanezcan en mi amor.

Permanecer. No visitar tu amor como quien entra a una iglesia los domingos y sale a vivir como si no existieras el resto de la semana. Permanecer como el sarmiento permanece en la vid sin soltarse ni cuando sopla el viento más violento, como el pez permanece en el agua sin preguntarse si hay mejor lugar para estar, como el hijo permanece en la casa del padre aunque afuera haya mil ofertas que prometen libertad y entregan esclavitud disfrazada de novedad.

Y la razón que diste para esta permanencia me conmueve hasta los huesos cada vez que la escucho, Les digo esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea COMPLETA. Tu alegría, Señor, no la mía. No una alegría fabricada por circunstancias favorables que cambian mañana ni por éxitos que hoy brillan y pasado mañana nadie recuerda. Tu alegría, la que nace de saber quién soy en ti y para qué estoy en este mundo, la que sobrevive a las tormentas porque tiene raíces más hondas que cualquier problema temporal.

En Jerusalén, Pedro se levantó en el concilio y dijo la verdad que cambió el rumbo de la historia para siempre. Si Dios les dio a ellos el mismo Espíritu que a nosotros sin hacer distinción alguna, ¿por qué imponerles un yugo que ni nosotros ni nuestros padres pudimos cargar nunca?. Creemos que somos salvos por la GRACIA del Señor Jesús, de la misma manera que ellos. Gracia. No mérito, no esfuerzo acumulado, no puntos canjeables por salvación. Gracia pura, inmerecida, desbordante.

Padre, cuántas veces cargo yugos innecesarios creyendo que me hacen más digno de tu amor. Yugos de perfeccionismo que me aplastan, de culpa excesiva que me paraliza, de rituales vacíos que cumplo mecánicamente para sentir que te merezco un poco más. Y Pedro me dice desde el fondo de los siglos que la gracia es suficiente. Que no necesito ganarme lo que tú ya decidiste regalarme desde antes de que yo existiera.

Hoy quiero permanecer en tu amor sin intentar pagarlo ni devolvértelo con intereses como si fuera una deuda. Quiero recibir tu alegría completa sin sentir que no la merezco, porque precisamente no la merezco y ese es exactamente el punto de la gracia.

Bendito seas, Dios cuya alegría es completa y cuya gracia no tiene precio porque NUNCA estuvo a la venta.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

También hoy