Oración del día

Oración del Martes 5 de mayo

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Señor Jesús,

hoy repites la promesa que me diste ayer y que necesito escuchar de nuevo porque se me olvida con una facilidad que me avergüenza, el que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

Morada. Tú y el Padre haciendo casa dentro de mí. No de visita, no de paso, no como quien se asoma por la ventana para ver si vale la pena entrar. Morada permanente en un corazón que no siempre está presentable para recibir visitas divinas, que tiene rincones desordenados y habitaciones que prefiero mantener cerradas con llave.

En Listra, Pablo y Bernabé sanaron a un hombre que nunca había caminado, que había pasado toda su vida viendo moverse a los demás mientras él permanecía clavado en el mismo lugar. La multitud quiso adorarlos como dioses, coronarlos con un honor que no les correspondía. Pero ellos rasgaron sus ropas y gritaron, somos hombres como ustedes, con la misma arcilla y las mismas grietas. Les pedimos que se conviertan al Dios vivo que hizo todo lo que existe.

Padre, la tentación del protagonismo me acecha más de lo que quisiera admitir en voz alta. Cuando algo sale bien a través de mí, mi primer impulso es quedarme con el crédito en vez de devolvértelo a ti que eres la fuente. Cuando alguien reconoce algo bueno en mi vida, me cuesta señalar hacia arriba y decir con honestidad que todo lo que tengo es prestado, que nada de lo que brilla en mí tiene origen propio. Me gusta el centro del escenario aunque ese lugar no me pertenece.

Y sin embargo, tú no me pides un escenario. Me pides un corazón. Un lugar donde quedarte, donde habitar con tu Padre, donde el Espíritu Santo me enseñe TODAS las cosas y me recuerde cada palabra que dijiste cuando la vida intente borrarla de mi memoria. No necesito impresionar a nadie ni demostrar nada. Solo necesito abrirte la puerta y dejarte entrar con todo lo que soy, incluido lo que no me gusta de mí.

Hoy quiero rasgar la vestidura del ego como Pablo y Bernabé rasgaron las suyas en Listra ante la adoración equivocada. Quiero gritar con mi vida que no soy dios de nada, que soy barro con aliento prestado, que si algo brilla en mí es porque tú lo encendiste y yo apenas lo cargo tratando de no apagarlo con mi torpeza.

Ven, Señor, y haz tu morada en este barro agradecido que no merece tu presencia pero que la necesita más que el aire que respira.

A ti sea toda la honra, Dios vivo que habita en lo PEQUEÑO y hace grande lo que toca con su gracia.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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