Oración del día
Oración del Jueves 30 de abril
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Dios de mis padres,
Pablo se levantó en la sinagoga de Antioquía y contó la historia entera de tu fidelidad. Desde Egipto hasta David, desde la esclavitud hasta el trono, desde la promesa susurrada a Abraham hasta el cumplimiento gritado en Jerusalén. Siglos de paciencia divina apuntando a un solo momento, generaciones enteras caminando hacia un solo nombre.
Y ese nombre es Jesús. Tu Hijo dijo que el que recibe al que él envía lo recibe a él, y el que lo recibe a él te recibe a ti, Padre. Una cadena de confianza que empieza en tu corazón y llega hasta mi puerta sin romperse, sin debilitarse, sin perder potencia en el camino. Cada eslabón sostiene al siguiente, y yo soy uno de esos eslabones aunque a veces me sienta el más débil de todos.
Señor, tú me envías a alguien cada día y yo no siempre lo reconozco. A veces es un amigo que necesita escucha y yo le ofrezco consejos rápidos en vez de presencia real. A veces un desconocido que necesita una señal de que no está solo en este mundo y yo paso de largo mirando la pantalla del teléfono. A veces es alguien difícil que me pone a prueba y me obliga a practicar lo que predico en vez de solo pensarlo. En cada uno de ellos estás tú, disfrazado de prójimo, esperando que yo te reciba. Esperando que te abra la puerta aunque llegues con un rostro que no esperaba y a una hora que no me conviene.
Confieso que no siempre recibo bien al que tú me envías. A veces estoy demasiado ocupado con lo mío, demasiado cansado de lo ajeno, demasiado metido en mis propios asuntos como para levantar la mirada y ver que alguien me necesita. Y el enviado pasa de largo porque yo no lo vi, o peor, porque lo vi y decidí que no era mi problema ni mi responsabilidad.
Pablo recorrió la historia de Israel para mostrar que todo apuntaba a Cristo. Cada liberación fue un ensayo de la liberación definitiva, cada rey fue una sombra del Rey verdadero, cada profeta fue un dedo señalando hacia el Hijo. Hoy quiero estar atento a las flechas que tú pones en mi camino. Quiero reconocer tu presencia en el mensajero inesperado, en la interrupción que no pedí, en la necesidad que no planeé atender. Porque NADA de lo que llega a mi vida llega sin que tú lo sepas y lo permitas y lo uses para algo bueno.
A ti la honra, Dios fiel que cumple lo que promete y envía lo que necesitamos antes de que lo pidamos.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

Evangelio del díaCon su reflexión
Santo RosarioLos misterios de hoy