Oración del día

Oración del Miércoles 29 de abril

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Padre misericordioso,

hoy la Iglesia celebra a Catalina de Siena, una mujer que le habló a papas y reyes con la misma libertad con que le hablaba a ti en la oración. No tenía títulos ni poder político ni riqueza que la respaldara. Tenía fuego. Y el fuego no pide permiso para arder ni espera a que el momento sea conveniente.

Su valentía no venía de la arrogancia sino del amor interior de quien ha sido consumida por tu presencia hasta no quedarle nada propio. Ella decía que si fuéramos lo que debemos ser, incendiaríamos el mundo entero. Señor, yo ando más tibio que encendido. Más cómodo que comprometido. Más preocupado por no molestar a nadie que por decir la verdad que alguien necesita escuchar. Me acomodo en la tibieza como en un sillón y le llamo prudencia a lo que en realidad es cobardía disfrazada.

Tu Hijo dijo que el que cree en él no cree solo en él sino en aquel que lo envió. Y que el que lo ve a él ve al Padre. Ver al Padre. No con los ojos del cuerpo, sino con esa mirada interior que atraviesa lo visible y toca lo ETERNO. Ver más allá de lo que está delante y reconocer la mano invisible que sostiene todo.

Señor, yo quiero ver al Padre en el rostro del Hijo. Quiero reconocer tu voluntad en sus palabras y tu corazón en sus gestos. Porque él no habló por su cuenta ni improvisó su mensaje. Todo lo que dijo, lo dijo porque tú se lo mandaste. Y cada mandamiento suyo es vida eterna para el que lo recibe con el corazón abierto.

Perdóname cuando hablo por mi cuenta, cuando opino sin escucharte primero, cuando actúo sin consultarte. Cuando confundo mi voluntad con la tuya porque me resulta más conveniente creer que lo que yo quiero es exactamente lo mismo que lo que tú quieres. Cuando uso tu nombre para validar decisiones que tomé antes de preguntarte.

Como Catalina, que no tuvo miedo de decir la verdad con amor ni de señalar lo que estaba mal incluso a los más poderosos de su tiempo, dame la capacidad de hablar cuando el silencio sería complicidad. Y de callar cuando la palabra sería vanidad o ruido que no construye nada.

Tu Palabra siguió creciendo y extendiéndose por todo el mundo conocido. Ni las cadenas ni las persecuciones pudieron detenerla entonces, y no podrán detenerla ahora.

Bendito seas, luz que viniste al mundo para que TODO el que crea no permanezca en tinieblas.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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