Oración del día

Oración del Lunes 27 de abril

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Dios vivo,

Pedro tuvo una visión que le volteó el mundo al revés. Un lienzo bajaba del cielo con animales que él jamás habría tocado, y tu voz le dijo, lo que Dios purificó, no lo llames impuro. Tres veces bajó el lienzo, tres veces la misma orden, como si tú supieras que Pedro necesitaba repetición para soltar las certezas que lo tenían prisionero.

Señor, yo también cargo mis listas de lo puro y lo impuro. Mis categorías cuidadosamente organizadas de quién merece mi atención y quién no, de quién se ganó mi respeto y quién lo perdió sin apelación posible. Mis fronteras invisibles que deciden hasta dónde llega mi compasión y a partir de dónde empieza mi indiferencia calculada. Y tú me dices que esas fronteras no son tuyas. Que tu gracia no reconoce las aduanas que yo invento para sentirme seguro. Que tú no necesitas mi permiso para amar a quien yo no amaría ni mi aprobación para salvar a quien yo no salvaría.

Tu Espíritu cayó sobre gente que Pedro jamás habría invitado a la mesa. Gentiles, extranjeros, personas fuera del círculo de lo aceptable y lo correcto según las reglas de siempre. Y Pedro tuvo que admitir con asombro genuino, si Dios les dio el mismo don que a nosotros cuando creímos en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para impedirlo?.

Padre, perdóname por las veces que actúo como aduanero de tu gracia. Decidiendo quién entra y quién se queda afuera de mi compasión como si fuera mía y no tuya. Midiendo la dignidad ajena con una vara que no me atrevo a aplicar a mí MISMO. Exigiendo requisitos de pureza que yo tampoco cumplo cuando me miro con honestidad.

Tu Hijo dijo que el buen pastor da la vida por las ovejas. No por las mejores ovejas, no por las más obedientes ni las más presentables ni las que caminan en fila sin desviarse. Por todas. Sin excepción, sin filtro, sin condición previa, sin formulario de admisión.

Ensancha mi corazón, Señor. Que mi fe no sea un club privado con lista de espera sino una puerta abierta de par en par. Que donde yo vea diferencia, tú me enseñes parentesco. Que donde yo levante muro, tú abras camino y me obligues a cruzarlo.

Bendito seas, Dios que no hace acepción de personas y que derrama su Espíritu sobre TODA carne sin pedir permiso.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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