Oración del día

Oración del Domingo 26 de abril

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En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.

Padre bueno,

hoy es domingo del Buen Pastor y tu Hijo se presenta como la puerta. No como el guardián que impide la entrada, sino como la puerta misma que se abre para que las ovejas entren y salgan y encuentren pasto. Una puerta que no se cierra con llave ni cobra peaje ni pregunta si vienes con las credenciales correctas.

Yo soy la puerta, dijo. El que entre por mí se salvará, entrará y saldrá y encontrará alimento. Entrar y salir. No quedarse encerrado en una fe de clausura donde todo es seguro pero nada se arriesga, sino tener la libertad de ir al mundo y volver a ti, de servir afuera y descansar adentro, de trabajar en la viña y regresar al hogar donde eres tú quien espera.

El ladrón viene a robar, matar y destruir. Viene disfrazado de oportunidad, de placer inmediato, de solución rápida que después cobra caro. Pero tú viniste para que tengamos vida, y vida en ABUNDANCIA. No vida a medias, no vida resignada, no vida de sobrevivencia donde cada día es apenas aguantar hasta el siguiente. Vida abundante. Desbordante. Más de la que sabemos qué hacer con ella.

Señor, confieso que a veces vivo como si tu promesa fuera escasa. Como si tuviera que racionar la esperanza y administrar la alegría con cuidado para que no se me acabe antes de tiempo. Vivo en modo ahorro cuando tú me ofreces derroche de gracia sin fondo ni límite. Pero tú no diste ejemplo de mesura cuando se trató de amar. Diste la vida entera, hasta la última gota de sangre, sin guardar nada para ti, sin calcular si el sacrificio iba a ser correspondido.

Pedro predicó con valentía y tres mil personas se convirtieron aquel día. El mismo Pedro que te había negado tres veces ahora movía multitudes con tu nombre. La misma boca que dijo no lo conozco ahora decía arrepiéntanse y bautícense en el nombre de Jesucristo. Si tú pudiste hacer eso con Pedro, puedes hacer cualquier cosa conmigo. No hay pasado que te impida hacer futuro ni negación que te cierre la puerta que tú mismo eres.

Pastóreame, Señor. Llévame a aguas tranquilas y restaura mi alma quebrada. Que aunque camine por valles oscuros, no tema NINGÚN mal, porque tú vas conmigo.

Amén.

Mañana, otra

Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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