Oración del día
Oración del Sábado 25 de abril
En Bendita puedes escucharla con una voz cálida, también con el teléfono bloqueado.
Señor de la vida,
en la fiesta de tu evangelista Marcos, tu Palabra me manda al mundo entero, Vayan por todo el mundo y proclamen el Evangelio a toda criatura. Es una orden que me queda grande, Señor. Yo, que a veces no me atrevo a hablar de ti ni en mi propia casa, ni con los que más quiero, ni siquiera cuando la oportunidad se me pone enfrente como un regalo sin abrir.
Pero también me dices que me vista de humildad en el trato con los demás, porque tú resistes al soberbio y das gracia al humilde. La misión no empieza con grandes discursos ni con plataformas impresionantes ni con estrategias de impacto. Empieza con la honestidad de reconocer que sin ti no puedo NADA y que lo poco que puedo hacer tiene valor únicamente porque tú lo multiplicas con tu poder.
El apóstol Pedro me advierte que el enemigo ronda como león rugiente buscando a quién devorar. Y me pide que resista firme en la fe, sabiendo que mis hermanos en todo el mundo enfrentan los mismos sufrimientos. No estoy solo en esta batalla aunque a veces lo sienta. No soy el único que lucha, que duda, que cae de rodillas y se pregunta si vale la pena seguir. Hay millones peleando la misma pelea en este mismo instante, sostenidos por la misma gracia que me sostiene a mí.
Padre, deposito en ti todas mis preocupaciones porque tú te ocupas de mí. Las que puedo nombrar y las que me pesan sin saber exactamente por qué. Las que me quitan el sueño y las que cargo en silencio por vergüenza de admitir que existen. Tómalas tú, porque en mis manos solo crecen y se multiplican como maleza.
Madre santa, que acompañaste a los primeros discípulos con tu presencia orante mientras ellos salían a proclamar el Evangelio por caminos desconocidos, intercede por mí en este sábado. Que tu ejemplo de fe callada y perseverante me recuerde que la misión más importante empieza de rodillas antes de salir a caminar, y que la palabra más poderosa es la que nace del silencio contigo.
Dios de toda gracia, tú que me llamaste a tu gloria eterna en Cristo, después de un breve sufrimiento tú mismo me restaurarás, me confirmarás, me fortalecerás y me darás cimientos que no se mueven.
A ti el poder por los SIGLOS de los siglos.
Amén.
Mañana, otra
Cada mañana hay una oración nueva y el Evangelio del día. Bendita te avisa a la hora que elijas.

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